Cómo enseñar a los niños a solucionar los conflictos

Es fundamental enseñar a los niños a resolver sus conflictos de un modo positivo, ya que estos últimos suelen dar lugar a emociones negativas, pudiendo provocar discrepancia, tensión y enfrentamientos. Ademas, ayudarles a resolver conflictos aporta importante beneficios, se convierte en una herramienta de aprendizaje y desarrollo muy valiosa.

A través del conflicto podemos enseñar a nuestro hijo a experimentar una situación ideal de aprendizaje donde tendrá que idear soluciones, seleccionar la más adecuada y ponerla en marcha. Nos servirá para entrenar su capacidad de empatía, para que aprenda competencias básicas de negociación, escucha y dialogo y vaya adquiriendo la determinación para  tomar decisiones.

No se trata, pues, de evitar conflictos, puesto que éstos son habituales y aparecen en muchos momentos y facetas de la vida. Se trata, por tranto, de que lo afronten como algo natural, que forma parte de la vida y de la sociedad, y puedan desarrollar estrategias para su resolución.

Los estudios han puesto de relieve que los niños con alta empatía tienen también alta capacidad para resolver positivamente los conflictos. Ahora bien, más allá de cuestiones innatas, ¿podemos ayudar a nuestros hijos a mejorar las habilidades que influyen en la resolución de problemas? Os dejamos aquí cinco consejos para que comprobéis que sí es posible hacerlo:

-Expresar las emociones e identificarlas: Si nuestros niños son capaces de expresar sus emociones y de verbalizar lo que les ocurre tendrán una valiosa herramienta para hacer frente a sus problemas. El enfado o la rabia tienen un origen, llegar a él hará más fácil analizar el problema y establecer soluciones dialogadas.

-Tolerancia a la frustración: . Saber tolerar la frustración, hacerles comprender que si las cosas no salen como ellos quieren o esperan, no tienen por qué verlo todo de forma negativa y caer en la frustración y el pesimismo. Ante la frustración, constancia y optimismo para rehacerse y seguir adelante.

-Ponerse en el lugar del otro: Como padres debemos ayudarles a percibir las necesidades de los demás, sus miedos e inquietudes. Para que sean más flexibles deberán aprender a escuchar. Nuestro papel o, al menos, lo que debemos intentar hacer es presentarles siempre la otra versión del problema.

-Resolver problemas jugando: Los aprendizajes más importantes de la vida se hacen jugando y esto también se aplica a la resolución de problemas. Los juguetes educativos para niños cumplen en este ámbito una importante función permitiéndoles que se enfrenten a problemas,  activen su imaginación y creatividad para encontrar respuestas.

Consejos para elegir los regalos de nuestros hijos

Los Reyes Magos ya se han puesto en camino. Poco a poco se irán acercando para llegar el día cinco hasta todos los rincones de La Marina, donde repartirán alegría y felicidad en la noche más mágica e inolvidable para los niños. Pero, mientras llegan, es turno para que los padres investiguen, pregunten, analicen y decidan cuáles son los mejores juguetes para sus niños y niñas. Cuáles les harán más ilusión y cuáles les convinenen más. Desde el Blog de la Guía Xiquets.net vamos a intentar ayudaros con algunos consejos y pautas que os pueden ser de interés durante estos días tan importantes:

El primero de ellos es que se adecúe a su edad. Hay que tener en cuenta que para cada franja de edad se recomienda una tipología más o menos amplia de juguetes, dependiendo siempre de las características del niño. Y que cada juguete siempre indica para qué edad está recomendado. Es importante respetarlo, porque si le compramos un juguete muy básico puede aburrirse rápido por falta de motivación. En cambio, si está por encima de sus posibilidades, puede reportarle frustración al no entenderlo o no conseguir el reto deseado.

Es fundamental considerar que el desarrollo del juego debe ser gradual y continuo. ¿Qué queremos decir con ello? Que se debe dejar al niño que, por sí mismo, vaya descubriendo el juego y disfrutando de él, sin agobiarlo y sin dejar tampoco que se agobie. Podemos ayudarle pero debe ser él quien lo aprenda y disfrute. De hecho, uno de los objetivos del juguete es  estimular el desarrollo intelectual, motriz, afectivo y social durante las diferentes etapas de madurez del niño.

Sin embargo, tampoco hay que olvidar una máxima: el juguete, además de ayudarle a aprender y desarrollar determinadas habilidades, sirve para que juegue, se relaje, disfrute y no piense en nada más. Por tanto, aunque elijamos juguetes educativos o de ingenio, nunca hay que olvidar que se trata de un juego y que, por encima, de todo, debe servirle para disfrutar. Suele ser erróneo el pensamiento de que a más complejo, más aprenderá nuestro hijo con él. Muchas veces es todo lo contrario:  cuánto más simple es, más se aumentará la posibilidad de usos que se le pueden dar, desarrollando la fantasía y su capacidad simbólica.

Antes de regalarle cualquier cosa es imprescindible adecuar un sitio para que el niño juegue y los instrumentos o herramientas necesarias para un determinado juego o actividad. Hay que preparar el camino y ser realistas, dependiendo del tipo de juguete y de las características de nuestra casa.

La seguridad. Hoy en día los juguetes ya vienen muy preparados en materia de seguridad. Pasan exhaustivos controles y están confeccionados de materiales autorizados. No obstante, convienen siempre tomar las máximas precauciones: documentarse, estudiar bien sus características. Podemos comprobar de qué está hecho para cerciorarnos de que no se astillará, romperá o cortará. También se recomienda priorizar colores sólidos frente a los tóxicos. Y, algo de lógica pero que no debe pasar desapercibido: Cuanto más pequeño sea el niño, más grade deben ser los juguetes y sus piezas para evitar posibles sustos.

La última: en ocasiones, menos es más. Porque el exceso de juguetes mata la fantasía y produce aburrimiento.

Actividades en casa para niños durante la Navidad(II): Fum, fum fum!

En un pasado post de la web de la guía Xiquets.net, la revista de las familias de la Marina, os dábamos algunas ideas para disfrutar con vuestros hijos estas fiestas de Navidad. Y hacerlo en casa, ya que suelen ser días cortos y en los que muchas veces apetece estar descansando en el hogar disfrutado de los niños. Seguid tomando nota:

-Todos a la cocina…y a preparar las comidas/cenas de Navidad: Además de implicarlos en los preparativos y elaboración de comidas y cenas (colocar las bandejas de turrón, poner la mesa de etiqueta…) los niños pueden ayudaros a preparar las muchas comidas y/o cenas que tenéis estos días en familia. Y si sois cocinas y os gustan los dulces, es una fantástica oportunidad para enseñarles a elaborarlos y disfrutar cocinando.

-¿Y si hacemos unos dibujos y manualidades? En casa los niños no tienen por qué aburrirse o estar constantemente viendo la televisión. Pueden hacer una actividad tan entretenida como colorear dibujos de Navidad. Otra tarea divertida puede ser realizar manualidades y ayudar con la decoración navideña. Son actividades que divierten y entretienen a los niños y, además, les ayudan a mejorar sus habilidades motrices.

-Veladas de lectura: Cuando el tiempo invita a quedarse en casa otra opción recomendable, lúdica y educativa puede ser leer y comentar en familia algunos libros que hagan reflexionar sobre el verdadero sentido de estas fiestas. O sobre algún tema que pueda ser interesante. O simplemente que cada uno lea su libro mientras todos estamos disfrutando juntos, pero en silencio. O ayudarle a comprender lo que lee. Las posibilidades son muchas, pero conviene aficionarles a que lean. Y ayudarles a que lo hagan.

-Si antes hablábamos de leer, ahora de escribir. Porque habrá que redactar la a carta a los Reyes Magos, ¿no? Los niños, después de hacer un examen de conciencia y sopesar cómo se han portado durante el año, podéis ayudar a vuestros hijos con la  Carta a Melchor, Gaspar y Baltarsar. Seguramente los carteros reales estarán en vuestro municipio algún día para recogerlas directamente. Y, si no es así, siemplemente habrá que acercarse a correos y remitirla. Seguro que os lo ponen muy fácil.

-Y, por supuesto, acudir a la cabalgada para recibir a sus majestades de Oriente. Todo un clásico. Una cita con la ilusión de los más pequeños, que se repete de forma mágica cada 5 de enero.  Y no olvidéis acostar a vuestros hijos pronto y que lo dejen todo preparado para que los pajes reales y los Reyes Magos (cada uno el suyo) se sientan cómodos cuando pasen por nuestra casa para hacer su trabajo. Y al día siguiente, a disfrutar con los juguetes y la sonrisa de los peques. Porque si lo primero tiene precio, lo segundo, no.

Actividades para disfrutar con los niños en casa durante la Navidad (I)

La Navidad es para los niños un periodo excepcional. Esperan con impaciencia no solo los regalos; quieren, sobre todo, divertirse y disfrutar en compañía de sus amiguitos y familia. Es indiscutible que la Navidad es algo más que regalos, pero el intercambio de obsequios es uno de los grandes alicientes para ellos protagonismo. A la espera de que llegue Papá Noel o los Reyes Magos, podemos pensar algunas actividades para que nuestros hijos se entretengan y, el resto de la familia, con ellos. Aquí tenéis algunas ideas que os facilitamos desde el blog de Xiquets.net, la guía de las familias de La Marina:

-Adornos navideños: Elaborar los adornos navideños que decorarán la casa en estas fiestas puede entretener durante horas a hijos y a padres. Estrellas, bolas, angelotes, portavelas, móviles, frisos, figuritas… y muchas cosas más, que una vez realizadas engalanarán ventanas, puertas, mesas, árbol, belén, etc. Una actividad con niños en Navidad que disfrutarán muchísimo.

-Preparar el calendario para el nuevo año: podemos aprovechar el final del 2019 y el comienzo del 2020 para comprar un calendario (o aprovechar alguno que nos hayan regalado), el que más nos guste, para tematizarlo. Podemos colorearlo, rediseñarlo o introducir dibujos o nuevos elementos. Ese mismo almanaque podremos colgarlo en la pared de la habitación de los niños, en la cocina o en el salón para apuntar cosas importantes o hacer recordatorios en el día a día.

-Montar el árbol de Navidad. Es un todo un clásico que podemos hacer en cualquier momento, siempre y cuando lo hagamos antes de Nochebuena, cuando llegará Papá Noel a casa.  Abetos, pinos, acebos, árboles naturales o artificiales…cualquier especie es buena y prácticamente todo vale para adornarlo: Bolas, muñecos, lazos, espumillón, cajas de cartón decoradas, caramelos…según el gusto y la habilidad de cada uno.

-Preparar el Belén. Si hemos montado el árbol, podemos completar nuestra obra poninendo el Belén.  Podemos disfrutar poniendo el belén con las figuras de toda la vida u otras caseras mucho más originales, que podemos elaborar en familia. Hay Belenes muy sencillos y otros tan elaborados que se tarda casi toda una mañana en montar. Todo dependerá del tiempo y las ganas.

-Crear e intercambiar tarjetas de felicitación: La Navidad es la fecha ideal para escribir a familiares y amigos, a los que saludamos y deseamos lo mejor en estas fechas tan señaladas. Es buena ocasión para hacer a los niños partícipes de esta buena costumbre. Podemos plantearla como un pequeño taller de redacción y plástica, ya que los pequeños disfrutarán escribiendolas y, especialmente, dibujándolas y/o coloreándolas

-Cantar villancicos. En  estas fechas, además de los superventas, la música que más se oye es la de los villancicos. Estas tonadillas populares, que tienen su origen en la España medieval, se han hecho imprescindibles en muchos rincones del mundo durante la Navidad. Podéis cantar los clásicos villancicos españoles o, ayudar a vuestros hijos a mejorar el aprendizaje de otro idioma, buscando villancicos en otros idiomas, con o sin subtítulos. Con internet hoy es todo muy fácil.

El problema del absentismo escolar: «Mi hijo no quiere ir a clase»

¿Habéis escuchado a menudo excusas del tipo  “me duele la cabeza”, “me duele la garganta”, “me duele la barriga” o “no me encuentro bien”? Son a las que a menudo recurren muchos niños para no ir a clase. Y lo suelen conseguir. El problema no es que se ausenten un día o dos. El problema es cuando pasa con demasiada frecuencia y se convierte en una peligrosa costumbre de la que abusan los pequeños.

El absentimo escolar es uno de los mayores problemas con los que se puede encontrar una familia y, sin género de dudas, uno de los principales retos a los que se enfrenta nuestra sociedad. Es un tema que también ocupa y afecta a las autoridades educativas pero que tiene a los padres como primeros y principales responsables, almenos en un inicio.

Lo cierto, siendo sinceros, es que resulta imposible que los niños no falten en alguna ocasión durante el año a clase. Las enfermedades o situaciones familiares pueden ocasionar que los niños se ausenten unos pocos días al año. No obstante, cuando las ausencias se producen de manera recurrente debemos actuar y pasar a la acción para que no se convierta en absentismo escolar. Sabemos que las probabilidades de fracaso escolar en los niños que se ausentan con frecuencia, es muy elevada.

¿Cuáles creéis que son los principales motivos por lo que un niño falta a clase?

Hay distintos motivos que se repiten o son habituales cuando hablamos de la ausencia de un niño a clase. Son variopintas: desde un constipado hasta el nacimiento de un hermano o un viaje con los padres. Hasta este punto todo es bastante normal. Sin embargo, cuando ya aparecen motivos para no querer acudir al colegio como problemas con los compañeros de clase (posible bullying) o miedo al profesor la cosa cambia y empieza a ser realmente preocupante.

También habría que actuar de forma específica si detectáis que surgen otras cuestiones como dificultades de aprendiaje o problemas de atención que dificultan su rendimiento, falta de motivación o interés o no haber estudiado para un examen.

Debéis ayudar a vuestro hijo a afrontar sus problemas o aquello que teme. Y analizar si requeréis el consejo de un especialista. Y es que si permitís que vuestro hijo o hija no vaya al cole, aunque penséis que carece de importancia, estaréis favoreciendo y reforzando aquello que le da miedo, y sus miedos se irán haciendo cada vez más grandes. La lectura es alrevés: debéis ayudarle a que afronte aquello que teme, pues el miedo cada vez se irá haciendo más pequeño hasta desaparecer.

Abuelos y nietos: actividades para hacer con los niños

En otros posts del blog de Xiquets.net, la guía de las familias de La Marina, ya hemos subrayado la importancia que los abuelos tienen para las familias. Como padres, bien lo sabéis, ya que la imposibilidad en muchas ocasiones de conciciliar la vida laboral y familiar (debido a los horarios y el trabajo tanto de la madre como del padre) requieren imperiosamente de la presencia de vuestros propios padres (es decir, los abuelos o yayos) para que cuiden a vuestros hijos (es decir, sus nietos).

En este artículo os vamos a dar algunas sugerencas sobre actividades que pueden compartir abuelos y niños. Evidentemente dependerá de la edad que tangan ambos, la saludo de los abuelos y la disposición de tiempo. Una buena idea puede ser llevarlos a dar un paseo por el parque o alguna senda de fácil recorrido por la montaña. La idea, al fin y al cabo, es disfrutar juntos de la naturaleza y el entorno.

En esos paseos abuelos y nietos podrán intercambiar impresiones sobre multitud de temas o simplemente comentar lo que van viendo durante el recorrido.  Si en las proximidades hay algún tipo de granja o zoológico también puede ser buena opción visitarlos para que ambos puedan compartir la fascinación que los niños suelen sentir por los animales.

Cambiando de tercio: ¿Y si les proponemos que se acercen a la biblioteca? Puede ser un buen comienzo para que los pequeños se habitúen a estar rodeados de libros pero hacerlo fuera del colegio, en un entorno distinto al sólo objeto de disfrutar. Podrán echar un vistazo a las diferentes secciones, coger un libro para leerlo juntos o buscar qué ejemplar le gusta más a cada uno para cogerlo a modo de préstamo.

Otra alternativa es que los niños ayuden a los abuelos en pequeñas tareas domésticas o manuales. Por ejemplo, re-pintar la puerta del garaje, ordenar los comestibles en la dispensa o preparar algún plato muy sencillo de cocina. Podéis animar a los abuelos a compartir una afición que les apasione a vuestros hijos o, simplemente, disfrutar de un juego de mesa. De hecho, esta práctica de la que tanto hemos disfrutado los mayores se está perdiendo en la actualidad con la irrupción de los videjuegos las consolas.

¿Videojuegos sí o videojuegos no?

¿Los videojuegos son recomendables o, por el contrario, son tan malos como los pintan para nuestros hijos? Aquí tenemos una de las preguntas del millón para muchos padres. La respuesta, obviamente, ni es sencillo ni se puede plantear en términos absolutos.

Lo que sí tenemos claro todos es que los videojuegos en dispositivos móviles, consolas y ordenadores son una realidad. Nos guste más o menos. Y que, nos gusten más o menos, hemos de convivir con ellos, como en su momento nuestros propios padres lo hicieron con el cine, los ordenadores o la televisión. Coincidiremos todos, probablemente, en que todos estos dispositivos no son perjudiciales por sí mismos, sino que dependen mayormente del uso que hagamos de ellos.

Los expertos y nuestra propia experiencia nos lleva a la conclusión de que prohibir o evitar que los niños jueguen con dispositivos electrónicos tiene poco sentido, como tampoco lo tiene evitar que, a una determinada edad, nuestros hijos tengan un teléfono móvil. Al contrario, si el niño no participa de ese entretenimiento, puede ser considerado raro por los demás y, en algunos casos, llegar a ser rechazado. Por tanto, nuestros esfuerzos, como padres y educadores, deben dirigirse a aconsejar e influir a qué, cuánto, cuándo y cómo juegan.

Conviene puntualizar que los videojuegos son un tipo más de juegos y que nunca deben ser el único modo de juego del niño, ni siquiera al que dediquen más tiempo. Es más: siempre debemos dar preferencia al juego al aire libre. Si los niños realizan este tipo de juegos con normalidad, no debería preocuparnos que jueguen con videojuegos en otros momentos.

No es menos cierto, de la misma forma, que el videojuego no es un juego de azar, donde la suerte es el componente fundamental. Aunque a veces la suerte influye -como en cualquier aspecto de la vida-, lo que más cuenta es la habilidad del jugador para desarrollar una estrategia con la que superar los retos que se le presentan. Estas habilidades pueden ser muy complejas, por lo que, en cierta forma, estos dispositivos también influyen en el desarrollo de nuestros hijos. Lo dicho: no todo es negativo.

Más allá de estas consignas, hay que tener en cuenta dos aspectos esenciales:

-La hora de jugar: hay que evitar a toda costa que sea después de cenar y en el periodo previo a irse a dormir, pues se estimula el cerebro y afecta al proceso fisiológico del sueño.

-El tiempo de juego: Entre los 3  y los 12 años lo recomendable es dejar jugar a los niños entre una y dos horas máximo al día, sobre todo durante los fines de semana. Ahora bien, a partir de esa edad el límite dos horas será ciertamente complicado de mantener. Por todo ello, es necesario poner normas en cuanto a que días y horas se puede jugar. Y no romperlas. Lo mejor es establecer un tiempo con anterioridad y asegurarnos de que nuestros hijos lo han entendido.

Dicho de otro modo, debemos ser realistas y, sobre todo, hacer prevalecer el sentido común en la relación entre los niños y los videojuegos.

Que viene la música infantil en Streaming: ¡Spotyfy para niños!

Las nuevas tecnologías avanzan en todos los sectores. También en el de la música. Y también en cuanto al público infantil se refiere. Así lo constata uno de los referentes en la red en cuanto a reproducción musical: el todopoderoso Spotify, que muchos de vosotros conocéis y utilizáis a diario por su comidad y prestaciones. Y es que la plataforma sueca ha anunciado recientemente el lanzamiento de una versión específica para niños: Spotify Kids. Está destinada a niños a partir de tres años de edad y permitirá a los usuarios acceder a través de un Plan Familiar Premium, que ya se está ofertando en distintos países europeos.

Una oferta personalizada y segura

Diseñada para los más pequeños de la casa, ha sido desarrollada teniendo en cuenta factores como seguridad y privacidad de este tipo de usuarios. Según han desvelado los creadores, la aplicación está repleta de ‘singalongs’, bandas sonoras e historias que los niños podrán descubrir, bien solos o en familia.

Lo realmente interesante, además de la variedad de la oferta, la posibillidad de personalizar la selección y facilidad de acceso que ofrece esta plataforma de referencia, es que los padres -según parece- podrán supervisar todo, pudiendo elegir entre la opción de ‘Audio para niños más pequeños’ y ‘Audio para niños más mayores’.

Además, los responasbles de la empresa aseguran que, al tratarse de una aplicación vinculada a un plan de pago, no se emitirán anuncios y todo el contenido podrá ser seleccionado de forma manual por los editores, garantizando que siempre sea apropiado para el público infantil. No en vano, la protección del menor es un tema esencial en la red con independencia de las plataformas y del formato del contenido en cuestión.

Entre las prestaciones que ofrecerá Spotify Kids están las playlists -creadas específicamente para los niños- que permitirán reproducir las canciones favoritas sin conexión a Internet, descubrir música o historias seleccionadas de forma manual por expertos de la compañía, buscar canciones y escuchar su contenido favorito en su propia cuenta de usuario.

De esta forma las historias, el sonido y al calor de la música también llegará a los niños y a las familias, que podrán disfrutar de música apta para los más pequeños previa selección por parte de los mismos padres, tutores o personas mayores que estén a cargo de los menores.

¿Qué os parece la aparición del nuevo Spotify Kids?

Dejar a los niños solos en casa. ¿A qué edad? (Parte II)

La semana anterior comentamos en el blog de Xiquets.net, la guía de las familias de La Marina, la dificultad que suponía para muchos padres el hecho de dejar a los niños solos en casa, al menos las primeras ocasiones. Lo difícil que resultaba dar el paso.  Asimismo os trasladamos unos pequeños consejos para ganar en seguridad y tranquilidad. Pues bien, en este nuevo post vamos a daros algunas indicaciones más para completar el tema:

-Instrucciones claras y precisas, que no se preste a confusión ni le cree incertidumbre sobre algo que no controla. Cuando se va a dejar a un niño solo en casa es preciso que se detalle qué puede hacer y qué no. Cuando se produzca vuestra primera salida es incluso bueno que las dejéis recogidas por escrito y para que pueda leerlas y repasarlas si es necesario. Entre las indicaciones principales debería estar no abrir la puerta a extraños o no realizar uso de aparatos que conlleven riesgo como pueden ser los electrodomésticos que se encuentran en la cocina.

-Apuntadle números de contacto. Es imprescindible que si vuestro hijo siente la necesidad de hablar con vosotros pueda llamaros. Para ello es conveniente dejar apuntado vuestro número de teléfono e indicarle que llame si surge algo. Dejadle también un par de teléfonos de contacto por si sucede alguna emergencia. Educarle sobre los servicios de urgencia como la policía, bomberos y el servicio de urgencias médicas ambulancia será algo positivo en el caso de que aparezca un problema.

-Llamadle o enviadle mensajes. Decidle dónde estáis y cuando pensáis volver, aproximadamente. De esta forma lograréis transmitirle confianza y evitaréis que surjan brotes de ansiedad.

-Y, prácticamente la más importante, que engloba muchas de los consejos que hemos apuntado: enseña a tus hijos a ser autónomos. No es fácil, pero supuesto, pero depende en gran medida de nuestra actitud y constancia. Para ello os aconsejamos que aplaudáis las decisiones que tomen que conlleven un aumento de responsabilidad y fomenten su confianza. No sobreprotejas a tus niños y déjales libres para que, siempre de un modo seguro, puedan ir creciendo poco a poco y ser capaces de hacer las cosas por su cuenta.

Dejar a los niños solos en casa. ¿A qué edad? Primera parte

Dejar a los niños solos en casa es una de las dudas que asalta a los padres con mucha frecuencia. Sabemos que en algún momento debemos dar el paso y ser capaces de que nuestros hijos se queden en casa sin nuestra vigilancia o cuidado. De esta forma ganarán en autonomía y nosotros, en independencia. Es un paso conveniente y casi obligado, pero, ¿Cuándo darlo? ¿Qué edad debe tener nuestro hijo? ¿Cuál es el momento adecuado en el que podemos irnos y saber que puede estar en casa sin que haya a priori ningún problema?

Desde el blog de Xiquets.net, la guía de las familias de La Marina, hay que señalar en primer lugar que no existe una edad legal para dejar niños solos en casa, por lo que serán los padres, vosotros, quienes deberéis valorar esta opción, según la madurez, responsabilidad, características y condiciones de vuestro hijo. La mayoría de expertos considera que en muchos pequeños dichas aptitudes no se alcanzan hasta los siete años, pues es complicado que hasta esa edad un menor alcance conciencia de riesgo o sea capaz de resolver con éxito situaciones complicadas. El tramo de edades que aconsejan los expertos para que los niños empiecen a estar en casa sin supervisión de sus mayores es de los nueve a los doce años.

Ahora bien, antes de dejar solo a un niño en la vivienda es conveniente explicarle una serie de reglas e indicarle qué hacer si sucede algún imprevisto. Es decir, preparar la situación. A continuación os enumeramos una serie de puntos a tener en cuenta:

-Déjale comida preparada. Aunque el tiempo que se quede solo el niño sea pequeño y no coincida con unas horas cercanas a la comida o a la cena, es conveniente dejar siempre alimento disponible por si tiene hambre. Este consejo también es aplicable si se decide dejar solo a una mascota. Además, al dejárselo preparado, evitamos la posibilidad que intente cocinar por su cuenta y utilice objetos peligrosos.

-Cuando decidas dejarlo sólo, hazlo de manera progresiva. Si piensas dejar a tu hijo solo en casa durante periodos prolongados es mejor hacerlo paulatinamente. De este modo es mejor empezar dejando al niño en su habitación de manera solitaria durante un periodo de tiempo sin molestarle. Analiza cómo se siente o si requiere que estéis con él pasado un rato. Posteriormente es el momento de empezar a hacer salidas del hogar muy cortas, como ir a tirar la basura. Será entonces cuando nuestro hijo esté solo en casa durante unos minutos, pero sabiendo siempre que volverás inmediatamente. Pregúntale cómo se ha sentido y empieza a hacer que los momentos en los que se queda en la vivienda sean cada vez más prolongados.

Deja al niño ocupado en algo. El tiempo pasa más rápido cuando hacemos algo que nos gusta. Una actividad que le mantenga distraído hará que no eche tanto de menos vuestra presencia y evitará que se mueva por la casa y pueda realizar acciones que conlleven riesgos. Ver la televisión, jugar o hacer deberes son algunas de las acciones que mantienen al niño concentrado.