¿Has oído hablar de la neofobia?

La alimentación de vuestros hijos es, frecuentemente, una de las mayores preocupaciones para padres y madres. También para los niños, puesto que la incorporación de nuevos alimentos puede llegar a ser muy natural para algunos, pero también bastante traumática para otros. De hecho,  hay a quienes les encanta probar sabores nuevos, mientras que otros no se arriesgan a salir de aquellos que conocen.

Estas conductas derivadas de la necesaria adquisición de nuevos hábitos alimenticios dan lugar a nuevos fenómenos. Uno de ellos es el de la neofobia, también conocida como ‘miedo a lo nuevo’. Se trata de un fenómeno cada vez más habitual en la infancia, especialmente en torno a los dos o tres años,  y que puede llegar a ser muy desesperante para los adultos. Sin embargo los síntomas suelen ir desapareciendo alrededor de los cinco años, por lo que es conveniente asesorarse, tener paciencia y, ante todo, no forzar al niño a comer para evitar futuros traumas.

Aunque la neofobia no suele tener complicaciones asociadas y se trata de una etapa pasajera en la vida del niño, es recomendable consultarlo con el pediatra, especialmente si vuestro hijo tiene una dieta demasiado restrictiva, pues podría aumentar el riesgo de carencias nutricionales.

Las investigaciones realizadas hasta el momento indican que la neofobia alimentaria está relacionada con una peor calidad de la dieta, especialmente con una menor ingesta de fibra, proteínas y ácidos grasos monoinsaturados, y una mayor ingesta de grasas saturadas y sal.

¿Cómo prevenir la neofobia?

Hay ciertos factores sobre los que podemos actuar para intentar prevenir la neofobia, aunque sin duda nuestro ejemplo, como adultos, es la mejor medida de prevención. Y es que los niños aprenden por imitación, observando los hábitos alimentarios de la familia e imitando nuestros comportamientos

Los expertos apuntan que los factores hereditarios  solo determinan nuestra predisposición a la neofobia alimentaria, pero no implican que necesariamente deba producirse. En cambio, la educación y el cuidado de la primera infancia, así como la orientación sobre el estilo de vida en la edad adulta pueden brindar apoyo en el desarrollo de una dieta diversa

Algunas de las recomendaciones que podemos seguir para evitar la aparición de neofobia son no ceñirnos siempre al mismo tipo de alimentos para conseguir no sólo una dieta variada y extensa, sino también rica en sabores. Comer con calma y en familia, sin distracciones que interfieran en ese importante momento, ayudará mucho; como el hecho de permitir a los niños que manipulen y se familiaricen con los alimentos y la comida a medida que vayan creciendo, haciéndoles incluso partícipes del momento de la compra y del cocinado.

Y, por supuesto, y tal y como comentábamos al inicio, no hay que forzar jamás al niño, ni obligarle a probar la comida. Los castigos, chantajes y amenazas tampoco tienen cabida, pues son realmente perjudiciales.

Llega el verano: Precauciones para tu hijo

Por fin llega el verano, el calor y las vacaciones para los niños. Sin embargo, además de tiempo libre, diversión y descanso,  también es una época de las altas temperaturas y una elevada exposición al sol, por no hablar de los cambios de horarios, de hábitos alimenticios y de sueño o del uso de piscinas. Para afrontar todas estas circunstancias y rutinas conviene que toméis algunas precauciones o, cuanto menos, que tengáis conocimiento de posibles incidencias y estéis preparados para las mismas:

Precauciones ante la exposición solar

Durante los meses de junio, julio, agosto y también septiembre (aunque este último, en menor medida) conviene  evitar las horas de mayor exposición al sol, es decir, entre las 12 y las 17 horas. Recordad que esta franja horaria los rayos solares pueden afectar de forma especial a la piel, y más cuando se trata de niños. Prohibir a los niños que no jueguen en la playa, en el jardín o en la piscina resulta en ocasiones complicado. Por ello, los especialistas recomiendan una serie de pautas.

Las más significativas son la aplicación de  cremas protectoras media hora antes de la exposición al sol, el uso de  gafas de sol de calidad que eviten el impacto solar en la vista u obligarles a que lleven gorras o sombreros para que se protejan de la radiación solar.  También se aconseja beber agua con frecuencia así como, en nuestro caso propio, refrescar el coche (encender el aire acondicionado o abrir las ventanas y puertas para que se ventile) antes de que se suban al mismo.

Golpes de calor

Mucha precaución con los posibles golpes de calor. Tened presente que los niños y los bebés se ven más afectados por las subidas de las temperaturas, por lo que hay que prestar una mayor atención a su correcta hidratación. Hay que tener en cuenta que la proporción de agua del organismo infantil es mayor que la del adulto, por lo que es muy importante reponer los líquidos perdidos en la sudoración. Y en verano, todos (y ellos, todavía más) sudamos mucho. Por todo ello, y subrayan los pediatras,  es mejor ofrecerle agua aunque no la pida o no se sienta sediento.

Trastornos de sueño

Debido a la mayor duración del día y, especialmente, a la no obligación de madrugar al estar de vacaciones escolares, en verano puede ser muy tentador dejar que los niños permanezcan despiertos hasta tarde y duerman. Os aconsejamos que, aunque sea difícil, intentéis mantener el horario diario del año escolar, tanto en las comidas como a la hora de acostarse, pues de cara a septiembre (el tiempo pasa volando) será mucho más fácil la adaptación al horario escolar.

 

Actividades para jugar…y refrescarse en verano con los niños

Llegan las vacaciones de verano. Suben las temperaturas y tenemos que entretener a nuestros peques. ¿Qué tal si lo hacemos de una forma refrescante? En este post del blog de Xiquets.net, la web y la revista de las familias de La Marina, os vamos a dar una serie de ideas para que planteéis juegos y actividades a vuestros niños de cara a este verano. Con ellos, además de entretenerse, harán ejercicio físico, interactuarán entre ellos y podrán relacionarse con su entorno.

El primero de ellos lo denominamos colchón de agua. Consiste en coger  un plástico resistente y grande para doblarlo por la mitad y así obtener nuestro propio colchón de agua. Para ello necesitaréis cinta aislante resistente al agua y una manguera con la que llenarlo de contenido. Los niños se divertirán saltando, rebotando y jugando con el agua que queda dentro.

¿Echamos una partida al béisbol? Pero os proponemos hacerlo con globos. Se juega igual que el habitual pero, en vez de una pelota, los niños tendrán que batear globos de agua. Habrá salpicaduras para todos. Otra opción para practicar deporte es plantear una carrera…aunque con vasos de agua. No se lo podemos poner tan fácil a los peques. Lo primero que deberemos hacer es trazar un  recorrido que habrá que recorrer con dos vasos de plástico, a los que les haremos dos agujeros para que se mantengan en posición horizontal. Tensarlos en un recorrido hecho con hilo de pescador.  El ganador será el que complete el recorrido empujando los vasos con los chorros de sus pistolas de agua.

Otra opción para remojarnos y reírnos es la llamada pista deslizante, que diseñaremos colocando un plástico ancho y resistente a lo largo del césped del jardín. Mojarlo con la manguera y proporcionar a los niños unos flotadores con los que tendrán que deslizarse a lo largo de todo el plástico. Disfrutarán ellos…y vosotros.

¿Y si practicamos el llamado arte de la pesca? Coged un recipiente lleno de agua y echad unos peces de juguete a modo de pecera. Ganará el niño que más peces  consiga pescar con su caña en un tiempo determinado, o bien el que más peces tenga en su cubo cuando ya no quede ningún pez en la pecera.

Esperamos que con éstas y otras actividades que os iremos sugiriendo en próximos posts y artículos podáis pasar un verano más divertido y relajando en compañía de vuestros niños.

Cuidando la alimentación de tu hijo, parte 2

Seguimos hablando sobre alimentación infantil en el blog de Xiquets.net. Retomando el hilo del último post, hemos de referirnos ahora a algunos tipos de comida sobre los que también hay establecidas muchas generalidades y mitos, algunos de los cuales pueden ser falsos o, cuanto menos, inexactos.

Ejemplo de ello son las papillas. Son necesarias, nutritivas y útiles, perol en algún momento se han de ir abandonando progresivamente para introducir nuevos alimentos. Pero, ¿Qué ocurre si el niño, acostumbrado como está a las papillas, rechaza aquellos y escupe la comida? ¿Qué puedo hacer?

En primer lugar, hay que entender que en este periodo algunos niños desarrollan rechazo a los nuevos alimentos (lo que se denomina neofobia) y que será necesario exponerle varias veces a lo nuevo para que finalmente lo termine aceptando. Es imprescindible, por tanto, tener paciencia, insistir en ello, sin castigar ni dramatizar la situación, y reforzar al niño de forma positiva cuando lo consigan.

¿Y qué hay de las frutas y verduras?

Otro quebradero de cabeza son las posibles carencias en el menú alimenticio. Concretamente es habitual que se produzca cierto rechazo o menosprecio a tomar fruta y verdura. Si estamos en este caso, conviene que insistamos en su consumo, ya que son alimentos importantes. Sin embargo hay que dejaro que insistir no es forzar, ya que eso podría crear mayor rechazo. Los expertos aconsejan darlos poco a poco, comenzando con rodajas o pequeños trozos de verdura cocinada y/o mezclada con alimentos que le gusten. Para la fruta también es aconsejable darla pelada y cortada en cuadraditos y/o mezclada con yogur o zumo. Otra opción es ofrecer la fruta mientras se va preparando la comida: así el niño la aceptará mejor porque tiene apetito.

No menos habituales son los problemas de sobrepeso. Ante ello es costumbre general quitarles el pan y la pasta de la dieta. ¿Es correcta esta práctica habitual? Al respecto nutricionistas y pediatras recuerdan que los derivados de la harina, caso del pan, cereales, la pasta… son la base de la pirámide alimentaria y han de consumirse a diario. Son ricos en hidratos de carbono y este macronutriente ha de suponer aproximadamente el 55-60 por ciento de la dieta. Lo que sí sería conveniente es que fueran integrales, porque aportan más cantidad de fibra que sacia más rápido, y no acompañarlos de alimentos altamente calóricos como mantequilla o embutidos.

Cuidando la alimentación de tu hijo

La alimentación de los niños es una de las principales preocupaciones de los padres. De ella no sólo depende, en gran medida, su desarrollo físico y psicológico, sino también la adquisición de buenos hábitos saludables y la prevención de posibles enfermedades como la obesidad infantil. De hecho, esta última se ha convertido en uno de los problemas que exigen atención plena pues estudios recientes indican que España ya es el tercer país europeo con mayor prevalencia de obesidad infantil. De hecho, el 18,1 por ciento de los niños tienen obesidad y el 23,2 por ciento sobre peso.

Hay muchos factores que pueden contribuir a ello aunque es fundamental que en el seno de las familias se promuevan  promover comportamientos saludables en los niños desde la edad preescolar, de forma que los asuman e interioricen como propios y naturales. A edades tempranas muchos niños se niegan a ingerir determinados alimentos rebelándose contra los mismos. Muchos padres, en primer término, reaccionan eliminando de la dieta esos alimentos, lo que acaba restringiendo la alimentación de sus hijos y propia la falta de nutrientes.

A ello se unen una gran cantidad de prejuicios por parte de los padres (algunos con cierto fundamento pero muchos de ellos propiciados por comentarios generales o de terceras personas sin conocimiento técnico de la posible problemática). Un ejemplo de ello es el consumo de huevos, que por costumbre se restringe a dos o tres días por semana.

En este caso concreto los expertos así lo recomendaban anteriormente, aunque los últimos estudios señalan que el huevo no influye tanto como se pensaba en el aumento de los niveles de colesterol sanguíneos, además deque aporta proteínas de alto valor nutricional, vitaminas y minerales. Por lo tanto, si nos encontramos ante un niño sano que toma una dieta variada y saludable no tenemos por qué ser tan estrictos con el número de huevos que debe consumir.

Otra cuestión habitual es la obligatoriedad (o no) de triturar todos los alimentos a los niños pequeños. Se trata de una práctica bastante habitual cuando son bebés, evidentemente, pero que muchas veces se extiende por simple rutina o temor a que no coman. Es bastante habitual que un niño tenga problemas cuando se introducen los alimentos sólidos, y muchas veces esta situación se perpetúa porque nos empeñamos -tanto los pediatras como los familiares- en hacerlo así, porque aseguramos que de esta forma se comerá todos los nutrientes que necesita. Sin embargo, en algún momento tendremos empezar a dar texturas sólidas de forma progresiva para que vaya adquiriendo ese aprendizaje. Al principio será difícil pero poco a poco, con paciencia y dedicación, se conseguirá que el niño tome los alimentos sólidos acordes a su edad.

Los dispositivos tecnológicos y los problemas de espalda de tu hijo

La irrupción de los muchos dispositivos tecnológicos de los que disponemos hoy día, unido a la gran cantidad de horas que todos, en general; y los niños y jóvenes, en particular, pasan utilizándolos acarrean una serie de consecuencias. También para la salud.

De hecho, investigaciones médicas concluyen que ya hay niños pequeños de tan sólo siete años que años están desarrollando jorobas y columnas vertebrales curvadas. El motivo principal es la cantidad de horas que pasan inclinados sobre sus teléfonos inteligentes y las tabletas. Los primeros síntomas, apuntan los médicos, son los dolores de cabeza, aunque pruebas médicas revelan que esa dolencia en muchas ocasiones se debe a una curvatura del cuello por pasar tantas horas encorvados sobre sus dispositivos electrónicos.

Estos problemas pueden acabar siendo degenerativos, causando a menudo dolor de cabeza, cuello, hombros y espalda, además de conducir a estados de ansiedad y depresión. La explicación técnica concluye que consultar durante largas horas la pequeña pantalla del móvil y tablet así como, y sobre todo, escribir mensajes de texto con el cuello hacia abajo por períodos de tiempo prolongados puede causar un estiramiento severo del tejido espinal que, a su vez, podría derivar en la compresión crónica de un nervio, hernias de disco, y otros problemas en la columna. Además, al inclinarse para poder leer letras pequeñas, se pueden producir daños en la vista. Algunos de los síntomas de esta condición incluyen rigidez y dolor en hombros y cuello, y dolores de cabeza crónicos.

Menos horas…y mejor postura

Los expertos sugieren que mantener una buena postura es la mejor medida que se puede tomar para prevenir lesiones en la columna vertebral. Para ello se deben alinear las orejas con los hombros mientras los omóplatos están retraídos. Según indican, esta postura ayuda a reducir la presión sobre la región espinal. Otras formas de prevenir el llamado “cuello de texto”

Asegurarse de que el cuello y la espalda estén bien sostenidos con almohadas si escriben mensajes desde la cama; aumentar el tamaño de la letra para evitar un exceso de inclinación; sostener el teléfono o tablet a la misma altura de los ojos, en un ángulo de 30 grados para proteger cuello y muñecas o tomarse un descanso cada  15 para mirar hacia arriba y llevar el cuello a una posición neutral.

Hábitos para evitar la obesidad de tu hijo

El sobrepeso de los niños, provocado en gran medida por una alimentación inapropiada y unos hábitos poco saludables en el día a día, se ha convertido en uno de los grandes problemas en los países desarrollados. También en España. Para evitar que nuestros hijos tengan un peso inapropiado que pueda lastrarles en su desarrollo y provocarles problemas de crecimiento, desde el blog de Xiquets.net os trasladamos una serie de pautas que recomienda la  Organización Mundial de la Salud (OMS).

Menos horas de móviles y videojuegos…

Según la OMS, los menores de cinco años no deben pasen más de una hora al día ante una pantalla, mientras que desaconsejan completamente este uso en el caso de los bebés menores de un año. El tiempo de pantalla, que la organización califica en su estudio como “sedentario”, incluiría televisión, dispositivos móviles y videojuegos. De hecho la agencia sanitaria, dependiente de Naciones Unidas, asegura que los menores de cinco años deben realizar actividades físicas con frecuencia, y también dormir adecuadamente para prevenir la obesidad y otras enfermedades en su vida posterior.

…y más de actividad física

Se recomienda, desde la agencia internacional, que los niños de entre uno y cuatro años pasen, al menos,  tres horas diarias realizando actividades físicas; mientras que los bebés menores de un año deben evitar a toda costa todas las pantallas y sustituirlas por juguetes. La agencia recuerda que la inactividad es un factor de riesgo muy importante, que además influye decisivamente en el incremento global del sobrepeso y la obesidad.

De esta manera, entre las pautas diarias de la OMS para los niños y niñas menores de cinco años, a los que marca tres horas diarias de ejercicio físico, un máximo de una hora de televisión u otras pantallas y un margen de entre 10 y 14 horas de sueño, a fin de prevenir estilos de vida sedentarios y reducir el sobrepeso u obesidad.

En cuanto a la actividad física, y segmentando por edades, se aconseja que los bebés de menos de un año tengan un mínimo de 30 minutos de actividad física, nada de pantallas y entre 14 y 17 horas de sueño. En cuanto a los que tengan entre uno y dos años, la OMS establece 180 minutos de ejercicio, un máximo de una hora de televisión o pantallas y entre 11 y 14 horas de sueño. Y en el caso de los más crecidos, con entre tres y cuatro años, la organización internacional recomienda tres horas de actividad física, de las que al menos una debe ser intensa, así como un máximo de una hora de pantallas y entre 10 y 13 horas para dormir.

Llegan las alergias. ¿Cómo proteger a tus hijos?

Ya estamos en primavera. Y con ella, se disparan las alergias y el asma, que con frecuencia se inician durante la niñez y continúan durante toda la vida. A pesar de que ninguna se puede curar, con la atención adecuada generalmente se pueden mantener bajo control. Las alergias las ocasiona la reacción del cuerpo a las sustancias denominadas “alérgenos”, los cuales ocasionan que el sistema inmunitario reaccione ante sustancias inofensivas como si estuvieran atacando el cuerpo.

Algunas alergias son fáciles de identificar por el patrón de síntomas que viene después de la exposición a alguna sustancia en particular. Pero otras son sutiles y se pueden hacer pasar por otras afecciones. Los síntomas repetidos o parecidos a los de un resfriado crónico que duran más de una semana o dos, o que se desencadenan casi siempre durante las misma época del año.  Estos pueden incluir congestión nasal, estornudos, carraspeo de garganta, frotarse la nariz, ojos llorosos, etc.

En casa y en la escuela

En la estación en la que nos encontramos, la primavera, muchos alérgenos ocasionan problemas a los niños, especialmente ácaros del polvo (compuesto por  partículas finamente molidas de otros alérgenos como el polen, moho y escamas de piel o caspa de animales), los hongos o aquellos alérgenos que habitan en los animales peludos, tales como gatos, perros, conejillos de indias, conejos y otras mascotas

También pueden producir alergia el vestuario y juguetes confeccionados, decorados o rellenos con pelo de animal o artículos domésticos y/o escolares que contengan látex: guantes de goma/hule, juguetes, globos, etc.  No hay que olvidar ciertos productos de limpieza, compuestos por enzimas bacterianas y ciertos alimentos, para los cuales conviene consultar con nuestro alergólogo o endocrino.

Cómo tratar los síntomas de las alergias

En primavera la cantidad de polen se dispara. Resultará útil para contrarrestarlo el aire acondicionado (siempre sin abusar), tanto en casa como en el coche. En cuanto al moho, cuyos indicadores también se disparan, conviene que los niños alérgicos eviten jugar con hojas muertas y no frecuenten áreas de vegetación en descomposición.

Los ácaros del polvo se congregan en los lugares en donde hay abundante comida para ellos (por ejemplo, escamas de piel humana). Eso significa que se encuentran con mayor frecuencia en los muebles tapizados, ropa de cama y alfombras. Por consiguiente os recomendamos revestir los muebles acolchados (colchones, somieres​ de resortes y almohadas) con cierres  y cremalleras a prueba de alérgenos.

Del mismo modo, convendrá lavar la ropa de cama cada semana así como reemplazar las almohadas cada 2 o 3 años.

¿Y si nuestro hijo coge la Gripe? Como tratar y aliviar los síntomas

Con la llegada del invierno, y especialmente tras las vacaciones de Navidad, suele aparecer en el horizonte el virus de la gripe. Prácticamente no falta nunca a su cita. Comienza a manifestarse progresivamente y el virus va contagiándose, afectando especialmente a los sectores más vulnerables de la población: niños y personas mayores.
Como hemos dicho, la gripe es un virus (y por tanto, no se cura con antibióticos). Ante los primeros síntomas, no debéis dudar en llevar a vuestros hijos al médico antes de optar por la automedicación. Tras acudir al facultativo, sí es cierto que además de seguir sus indicaciones podemos tomar algunas medidas para que nuestro hijo se sienta algo más aliviado, considerando que la gripe necesita reposo y unos días para ser superada, fundamentalmente.

Ante la congestión nasal, que es uno de los síntomas más frecuentes, están los aerosoles o gotas nasales de agua salada o soluciones salinas. Para los bebés se puede usar un succionador con pera de goma para extraer las gotas o el aerosol adicionales. También podemos colocar un humidificador de vapor frío (también conocido como vaporizador) en la habitación de nuestro hijo para ayudarle a mantener las secreciones nasales más húmedas y permitir que respire mejor. Acordaros de limpiar y secar el humidificador muy bien todos los días para evitar la contaminación con bacterias o moho.

Si hablamos de aliviar la tos, podemos optar como remedio casero por la miel (evitar con los niños menores de un año). Una cucharadita de miel para los niños de 6-11 años o dos cucharaditas, a partir de los 12, puede ayudar a detenerla momentáneamente. Recordad también que si le dais miel a vuestro hijo antes de que se acueste, debe cepillarse los dientes. También hay caramelos o pastillas para la tos, pero siempre a partir de cuatro año; nunca antes.

Los ungüentos mentolados también son un clásico, siempre y cuando el niño sea mayor de 2 años. Para suministrarlo habrá que frotar una capa gruesa en la piel sobre el pecho o parte delantera del cuello (área de la garganta). El calor del cuerpo ayuda a que el medicamento se disipe en el aire poco a poco. El niño respira este aire que lo ayuda a aliviar la tos para que pueda dormir. Después de usar el medicamento, poner el frasco con el medicamento fuera del alcance de los niños.

Ante cualquier duda o para el uso de medicamentos, conviene consultar antes y siempre con el médico o el farmacéutico, que son los profesionales que saben del tema y nos ayudarán. Paciencia, descanso, beber muchos líquidos y mucho cariño. Estos son los principales ingredientes para curarse de la gripe. Aunque si no la cogemos, casi que mejor.

La higiene de nuestros hijos: Consejos y hábitos esenciales

El cuidado de nuestra salud engloba varias facetas: el descanso, la alimentación, hacer deporte…y muy importante: cuidar nuestra higiene. Como en todo, adquirir hábitos correctos y saludables es fundamental. Y conviene hacerlo desde edades bien tempranas para que los niños sean conscientes de su importancia y sigan los consejos y rutinas adecuadas.

El primer paso será que nuestro hijo disponga de todos los utensilios y productos necesarios para el aseo. Hablamos de cosas básicas como un peine, un cepillo de dientes con su pasta dentífrica, una toalla propia, su gel y champú, su colonia, etc. Es importante que lo reconozca como suyo y lo tenga en cuenta, tanto para utilizarlo como para guardarlo.

A partir de aquí habrá que acostumbrarlo a seguir unas rutinas y costumbres esenciales que, por desgracia, los mayores en muchas ocasiones no hacemos. En ese sentido convendrá que los padres os apliquéis para predicar con el ejemplo, como se suele hacer. La primera de ellas será lavarse las manos y las uñas para evitar la transmisión de infecciones. Recordar que los niños están gran parte del día manipulando objetos, jugando con otros niños y tocándolo todo, por lo que esta rutina es imprescindible.

Hay que enseñarles a lavarse correctamente con agua y jabón, sobre todo antes de manipular alimentos y comer, después de tocar animales, antes y después de ir al baño y, por supuesto, cada vez que estén sucias. Es recomendable empezar este hábito y rutina entre los 12 y 18 meses, ayudándolos para que poco a poco lo puedan hacer ellos de forma autónoma.

Si les pedimos que se laven las manos, no podremos pedirles menos con el resto de su cuerpo. Obviamente no es necesario que se duchen varias veces al día, pero sí que se familiaricen cada día con el baño, asociándolo con algo no sólo necesario sino también divertido. Poco a poco hay que mostrarles como frotarse y lavarse cada parte de su cuerpo para que vayan adquiriendo autonomía. Es preferible que el baño sea por la noche y a la misma hora, antes de la cena.

Lo mismo sucede con el cabello. No sólo se trata de que lo lleven limpio, sino también cepillado y aseado. En este punto habrá que estar más atentos para que lo hagan de manera correcta, protegiéndole los ojos. En el caso de las niñas, habrá que mostrarles todos los productos que suelen utilizar las mujeres al llevar el cabello más largo (por regla general), como mascarillas, acondicionadores…si bien esto último puede esperar a que tenga una edad más avanzada.

En cuanto a los dientes, conviene cepillárselos  después de cada comida. Es un hábito esencial que muchos jóvenes y adultos no siguen pero que les ayudará desde bien pequeños a prevenir caries, mal aliento y posibles enfermedades. Sobre los 18 meses podemos ir enseñándoles solo con el cepillo para que vayan tomando contacto y a partir de los 3 años pueden utilizar pasta de dientes especial para niños. Los dentistas aconsejan que el proceso dure alrededor de 10 minutos.