Los vídeos para niños en Youtube: cambios importantes

El uso de internet y las redes sociales está a la orden del día en nuestra sociedad. Más si cabe entre los jóvenes, adolescentes y niños. La práctica totalidad de ellos son ‘nativos digitales’, es decir, desde que tienen uso de razón (incluso antes) están familiarizados con el uso de dispositivos digitales y electrónicos, muchos de los cuales se nutren y tienen acceso a internet.

Entre las plataformas creadoras de contenido, youtube es una de las más utilizadas para la creación y consulta de vídeos. En el caso del público infantil,  más sensible, la mala praxis o la falta de edición de los contenidos ha provocado problemas tanto a la propia empresa como entre la amplísima comunidad de usarios. A fin de subsanar anomalías y evitar conflictos, Youtube ha revisado su política e introducido importantes novedades que todos deberíamos conocer, puesto que somos creadores reales o potenciales de contenido.

Desde el blog de Xiquets.net, la revista de las familias de la Marina, os hacemos llegar algunos de estos cambios, que os pueden afectar:

Desde este 2020 algunas funciones en las que se utilizan datos de los usuarios (como los comentarios y los anuncios personalizados) dejarán de estar disponibles en el contenido creado para niños. El objetivo del cambio, según Youtube, es cumplir con la Ley de Protección de la Privacidad de Menores en Internet (COPPA).  En este sentido, se considera que un vídeo se ha creado para el público infantil si los niños son la audiencia principal o si, pese a no serlo,  el vídeo está dirigido a este público de todos modos debido a su tema o a que se centra en personajes, temáticas, juguetes o juegos infantiles Por tanto, todos los creadores deberán indicar si su contenido califica como “creado para niños”.

También a partir del mes de enero de esteo año Youtube pondrá en marcha un dispositivo automático para  detectar el contenido infantil, por lo que puede configurar automáticamente el público de los vídeos subidos a la red. De todas formas, desde la compañía se a avisa a los creadores de que deben revisar los videos para asegurarse de que la configuración de público de todo el contenido de su canal sea correcta.

De igual modo ya se ha puesto en marcha un límite en los datos recogidos en cuanto a contenido creador para niños, lo que implicará la inhabilitación de  ciertas funcionalidades, como comentarios, notificaciones, entro otras.  También se recomienda para actualizar en forma masiva todos los videos existentes y definir un público predeterminado para las cargas futuras, usar la configuración del canal, mediante el siguiente itineario: Configuración > Canal > Configuración avanzada > Público y seleccionar la opción que mejor describa el citado canal.

Errores a evitar en el cuidado de nuestros hijos (II)

En un anterior post de la web de Xiquets.net, la revista de las familias de La Marina, os comentábamos la importancia de seguir algunas pautas y evitar otras en el trato diario con nuestros hijos al objeto de mejorar la educación y el cuidado que les brinamos. En este nuevo artículo semanal os dejamos algunos consejos más que os pueden sentir de utilidad en el mismo sentido.

Ser más cariñosos o, al menos, demostrarlo

Si rara vez abrazamos a nuestro hijo o no le decimos lo que sentimos por él, más separado puede encontrarse emocionalmente de su familia. Cuando no prestamos atención a sus sentimientos y opiniones, mostramos indiferencia y es muy probable que el pequeño se comporte de la misma manera que los que le rodean. Le será más difícil acercarse a alguien, confiar, hacer amigos y familia en el futuro. Por tanto conviene evitar una frialdad excesiva y mostrarse más afectivo.

Regañar o castigar delante de extraños

A veces perdemos la paciencia, gritamos o incluso castigamos a nuestro hijo delante de desconocidos, sin pensar en su reacción. Pero el niño, aunque sea inconscientemente, tiene en mente la opinión de los que lo rodean. Y el castigo en público socava por completo la confianza del pequeño en sí mismo. Genera en él un fuerte sentimiento de vergüenza, del cual es muy difícil desprenderse.

La influencia del pasado

Lo que sucedió en nuestra infancia deja su huella en nuestra actitud hacia la crianza. Pero esto no significa que todos estemos condenados a repetir los errores que cometieron nuestros padres. Es importante aceptar esta experiencia e intentar proteger a la próxima generación de esa negatividad.

Hipercompensacion

Nuestros antiguos resentimientos hacia nuestros padres pueden llevar a un rechazo total de sus métodos de crianza. Incluso cuando los adultos, de manera objetiva, hacían lo correcto. Como resultado, cuando interactuamos ya con nuestros hijos, podemos salirnos de la zona de su control, tratando de hacer todo de manera diferente. Y esta actitud es siempre la correcta. Deberemos ser cuidadosos con ello.

Errores a evitar en el cuidado de nuestros hijos (I)

Todos cometemos errores al criar a nuestros hijos. Es fácil equivocarnos en muchos aspectos. También en el cuidado de los niños. Sin embargo, hay ciertas pautas o costumbres que se suelen repetir y que se ha comprobado que no beneficia su crianza, sino más bien al contrario. Aquí os dejamos algunos consejos para tratar de evitarlo y mejorar nuestra faceta como padres y madres.

Ser un buen ejemplo

Dicen que los niños reproducen e imitan muchos de nuestros comportamientos. Por tanto, somos el primer ejemplo que tienen y hemos de procurar que sea el mejor. Abandonar nuestros malos hábitos y potenciar los buenos puede ser una buena fórmula.  Entre estos últimos, por ejemplo, tratar de trasmitir un estilo de vida saludable, que pasa entre otros factores por seguir una alimentación adecuada, practicar ejercicio regularmente y evitar el consumo de tabaco o alcohol (o, al menos, hacerlo en cantidades moderadas si nos referimos a este último).

¿Hiperprotección? No, gracias.

A menudo, los padres piensan que sus hijos son especiales y únicos y tratan de complacerlos en todo. Y si se acostumbran a que se les permita todo, se convertirán en egoístas con quienes es difícil incluso simplemente comunicarse. Recordar que a los niños sin control les esperan muchas decepciones fuera del hogar y no sabrán cómo lidiar con ellas.

Al mismo tiempo, una sobreprotección hará que el niño tenga tanto miedo que temerá asumir cualquier responsabilidad o salir incluso un poco de su zona de confort, como por ejemplo, conocer gente nueva o comenzar una nueva actividad.

Destrucción de la confianza

Los niños aprenden a enfrentarse a los problemas con el ejemplo de los padres cuando éstos superan las dificultades que van surgiendo durante su vida diaria. Hay que evitar hacerles responsables o partícipes directos de nuestros problemas, especialmente si son ajenos a ellos. Y, si por el contrario, en ellos está el problema, hemos de hacer nuestro mayor conocimiento y experiencia para comunicárselo, hacérselo comprender y buscar una solución para todos. Desde la comunicación, la confianza y la tolerancia. También desde la disciplina y el compromiso por ambas partes. En el equilibrio de todas ellas está la clave.

¿Qué tipo de videjuegos son los recomendables para mi hijo?

En un anterior número del blog de Xiquets.net, la guía de las revistas de La Marina, analizábamos la conveniencia o no de los videojuegos para niños y adolescentes. Superado este paso, y dando por sentado que es una tendencia actual a la que hay que adaptarse, surgen otras cuestiones, como por ejemplo qué videojuego comprar.

Uno de los criterios a seguir puede ser la clasificación según el contenido. Al igual que las películas, los videojuegos tienen marcada cuál es la edad mínima para poder jugarlo. En España se sigue la normativa europea PEGI (Pan European Game Information), que establece la edad mínima aconsejable para cada juego.

Contenidos y edades

Antes de los 3 años los niños no muestran interés por los videojuegos, ya que no disponen de las habilidades cognitivas suficientes. Su interacción con ordenadores, tablets y móviles son para ver contenido de video, como dibujos animados, películas infantiles o incluso algo tan insólito como contemplar a una niña abrir cincuenta huevos sorpresa seguidos.

Los expertos suelen recomendar juegos donde el objetivo sea construir cosas sencillas, identificar animales o desarrollar habilidades de lecto-escritura, ya que a esa edad empiezan con ese aprendizaje en la escuela. Suelen ser, además, juegos que no necesitan continuidad, ya que los niños a esas edades suelen cansarse y aburrirse rápido por su capacidad limitada de mantener la atención o elaborar razonamientos complejos sobre estrategias del juego. Y algo muy importante: es recomendable que los padres jueguen con los niños.

Dado que a partir de los 7 años los niños son más autónomos y con más habilidades cognitivas, los juegos tienen una mayor más dificultad, lo cual exige el desarrollo de estrategias de mayor nivel. Por lo tanto, los niños ya pueden “engancharse” con más facilidad, así que debemos estar atentos a los límites de tiempo.

Es a partir de los 12 años el niño ya es capaz de sostener la atención y concentrarse mucho tiempo, así que puede adentrarse en juegos de alto nivel, tanto de habilidad como estrategia. De hecho, resulta bastante sorprendente el nivel de destreza que pueden desarrollar en su interacción con la máquina. Y también bastante desalentador para nosotros cuando jugamos con ellos.

A partir de 14 o 15 años aparece inevitablemente la preferencia hacia juegos tipo MMO en línea (Juegos multijugador en línea cooperativos), donde se juntan jugadores de todo el mundo con avatares virtuales en misiones que pueden llegar a tener una complejidad muy elevada.

El problema principal a partir de los 14 años es que los videojuegos pueden restar tiempo a otras actividades, como el estudio, el deporte o la interacción familiar. En los adolescentes es mucho más difícil imponer una disciplina, así que lo recomendable es, por ejemplo, ofrecer alternativas de diversión al aire libre, tanto con amigos como dentro de la familia. Es decir, el niño es quien debe encontrar en las actividades alternativas un placer mayor que el de estar frente a una pantalla. Esa labor es familiar, escolar y, en general, del entorno que rodea al niño. Y no es fácil. Exige tiempo y esfuerzo.

La mayoría de videojuegos son online y pueden conectarse a través de internet con otros jugadores. Se puede interactuar con ellos de múltiples maneras. Muchas son beneficiosas, pues sirven para jugar en cooperación y así aprender o desarrollar estrategias. Otras, en cambio, son perjudiciales, como retroalimentarse con otros jugadores para jugar más tiempo, aprender un lenguaje inapropiado o incluso crear una relación que va más allá del juego con alguien que no se sabe quién es. Por lo tanto, debemos vigilar con quién juega nuestro hijo y cómo lo hace.

Dejar a los niños solos en casa. ¿A qué edad? (Parte II)

La semana anterior comentamos en el blog de Xiquets.net, la guía de las familias de La Marina, la dificultad que suponía para muchos padres el hecho de dejar a los niños solos en casa, al menos las primeras ocasiones. Lo difícil que resultaba dar el paso.  Asimismo os trasladamos unos pequeños consejos para ganar en seguridad y tranquilidad. Pues bien, en este nuevo post vamos a daros algunas indicaciones más para completar el tema:

-Instrucciones claras y precisas, que no se preste a confusión ni le cree incertidumbre sobre algo que no controla. Cuando se va a dejar a un niño solo en casa es preciso que se detalle qué puede hacer y qué no. Cuando se produzca vuestra primera salida es incluso bueno que las dejéis recogidas por escrito y para que pueda leerlas y repasarlas si es necesario. Entre las indicaciones principales debería estar no abrir la puerta a extraños o no realizar uso de aparatos que conlleven riesgo como pueden ser los electrodomésticos que se encuentran en la cocina.

-Apuntadle números de contacto. Es imprescindible que si vuestro hijo siente la necesidad de hablar con vosotros pueda llamaros. Para ello es conveniente dejar apuntado vuestro número de teléfono e indicarle que llame si surge algo. Dejadle también un par de teléfonos de contacto por si sucede alguna emergencia. Educarle sobre los servicios de urgencia como la policía, bomberos y el servicio de urgencias médicas ambulancia será algo positivo en el caso de que aparezca un problema.

-Llamadle o enviadle mensajes. Decidle dónde estáis y cuando pensáis volver, aproximadamente. De esta forma lograréis transmitirle confianza y evitaréis que surjan brotes de ansiedad.

-Y, prácticamente la más importante, que engloba muchas de los consejos que hemos apuntado: enseña a tus hijos a ser autónomos. No es fácil, pero supuesto, pero depende en gran medida de nuestra actitud y constancia. Para ello os aconsejamos que aplaudáis las decisiones que tomen que conlleven un aumento de responsabilidad y fomenten su confianza. No sobreprotejas a tus niños y déjales libres para que, siempre de un modo seguro, puedan ir creciendo poco a poco y ser capaces de hacer las cosas por su cuenta.

Dejar a los niños solos en casa. ¿A qué edad? Primera parte

Dejar a los niños solos en casa es una de las dudas que asalta a los padres con mucha frecuencia. Sabemos que en algún momento debemos dar el paso y ser capaces de que nuestros hijos se queden en casa sin nuestra vigilancia o cuidado. De esta forma ganarán en autonomía y nosotros, en independencia. Es un paso conveniente y casi obligado, pero, ¿Cuándo darlo? ¿Qué edad debe tener nuestro hijo? ¿Cuál es el momento adecuado en el que podemos irnos y saber que puede estar en casa sin que haya a priori ningún problema?

Desde el blog de Xiquets.net, la guía de las familias de La Marina, hay que señalar en primer lugar que no existe una edad legal para dejar niños solos en casa, por lo que serán los padres, vosotros, quienes deberéis valorar esta opción, según la madurez, responsabilidad, características y condiciones de vuestro hijo. La mayoría de expertos considera que en muchos pequeños dichas aptitudes no se alcanzan hasta los siete años, pues es complicado que hasta esa edad un menor alcance conciencia de riesgo o sea capaz de resolver con éxito situaciones complicadas. El tramo de edades que aconsejan los expertos para que los niños empiecen a estar en casa sin supervisión de sus mayores es de los nueve a los doce años.

Ahora bien, antes de dejar solo a un niño en la vivienda es conveniente explicarle una serie de reglas e indicarle qué hacer si sucede algún imprevisto. Es decir, preparar la situación. A continuación os enumeramos una serie de puntos a tener en cuenta:

-Déjale comida preparada. Aunque el tiempo que se quede solo el niño sea pequeño y no coincida con unas horas cercanas a la comida o a la cena, es conveniente dejar siempre alimento disponible por si tiene hambre. Este consejo también es aplicable si se decide dejar solo a una mascota. Además, al dejárselo preparado, evitamos la posibilidad que intente cocinar por su cuenta y utilice objetos peligrosos.

-Cuando decidas dejarlo sólo, hazlo de manera progresiva. Si piensas dejar a tu hijo solo en casa durante periodos prolongados es mejor hacerlo paulatinamente. De este modo es mejor empezar dejando al niño en su habitación de manera solitaria durante un periodo de tiempo sin molestarle. Analiza cómo se siente o si requiere que estéis con él pasado un rato. Posteriormente es el momento de empezar a hacer salidas del hogar muy cortas, como ir a tirar la basura. Será entonces cuando nuestro hijo esté solo en casa durante unos minutos, pero sabiendo siempre que volverás inmediatamente. Pregúntale cómo se ha sentido y empieza a hacer que los momentos en los que se queda en la vivienda sean cada vez más prolongados.

Deja al niño ocupado en algo. El tiempo pasa más rápido cuando hacemos algo que nos gusta. Una actividad que le mantenga distraído hará que no eche tanto de menos vuestra presencia y evitará que se mueva por la casa y pueda realizar acciones que conlleven riesgos. Ver la televisión, jugar o hacer deberes son algunas de las acciones que mantienen al niño concentrado.

Disfruta de la playa…pero con precaución

Disfrutar de la playa en verano es uno de los mayores placeres. Y, en el caso de la Marina, con todos los kilómetros de costa que tenemos, un privilegio. No obstante, si lo hacemos en familia y con niños será necesario tomar una serie de precauciones, más si los niños son pequeños, ya que los rayos solares y el agua del mar pueden ser perjudiciales en exceso. Tomad nota:

-No exposición directa al sol

Respecto al primer punto, no cabe duda de que el sol tomado adecuadamente fortalece las defensas, es beneficioso para los huesos, mejora el aspecto de la piel y sube el ánimo, entre otros efectos positivos. Pero también provoca quemaduras. Expertos dermatólogos destacan que el sistema natural de protección en los niños no está desarrollado, por lo que recomiendan no exponer a los niños al sol directamente durante el primer año de vida, existiendo además un destacable peligro de quemaduras y de aparición de lunares que pueden derivar en males mayores.

Por tanto, conviene que el niño menor de un año permanezca en zona sin exposición directa al sol y con la piel cubierta; según vaya creciendo, podrá disfrutar de los beneficios de esa exposición directa en breves intervalos de tiempo y divertirse en el agua y en la arena con gorrita y los convenientes protectores solares.

-¿Y qué hay del mar?

Para muchos pequeños, la llegada del verano y el encuentro con el mar es una aventura. Esta primera experiencia puede resultar traumática o, por el contrario, ser apasionante. De hecho, algunos niños no tienen ningún miedo al agua y son capaces desde el primer día de lanzarse en busca de las olas y disfrutar de las posibilidades que ofrece la playa; otros, sin embargo, reaccionan con un poquito de miedo ante esa cantidad tan grande de agua, que se acerca muy deprisa y que pica en los ojos…

De la misma manera que sucedía con el sol, es conveniente que vuestro ‘peque’ se vaya acostumbrando poco a poco a permanecer un ratito en el agua, siempre con vigilancia, a sentarse en la orilla y jugar con la arena, a pasear despacito y chapotear un poco, a la vez que podrá entrar con papá o mamá donde cubre un poquito y así empezar a mover brazos y piernas en función de si capacidad motriz, para convertirse en un gran nadador.

El acercamiento a este nuevo entorno debe realizarse de forma gradual, muy poco a poco para evitar rechazos y con mucha prudencia a la hora de elegir la hora del baño, mejor a primera hora de la mañana o al final de la tarde, y procurando siempre que el niño esté bien hidratado, se exponga al sol durante espacios cortos y con la piel protegida.

-Jugar con la arena

Cuando aún es un bebé, hay que tener mucho cuidado para que no se meta arena en los ojos o en la boca y estar atentos a que sus orejitas no se llenen de arena o barrillo. Sin embargo, la arena puede considerarse como un lugar ideal para jugar con el cubo, la pala y el rastrillo, hacer castillos de arena, agujeros por donde pasa el agua, fortalezas ante las olas y ver cómo el agua tapa las huellas de sus pies. Con todas estas actividades el niño disfrutará y podrá desarrollar su imaginación. Además, la arena le ayudará a fortalecer sus piernas al andar por la orilla, desarrollar su motricidad, su equilibrio y estimular la circulación.

Consejos para la noche de San Juan en la playa

Este domingo, 23 de junio, se celebra en toda España la festividad de San Juan. También en La Marina, donde los más supersticiosos y fiesteros tienen una cita con el mar y la playa. La noche más mágica del año, la de los rituales, creencias y tradiciones, se vive con intensidad en la Costa Blanca, donde es casi una obligación encender una hoguera deberá saltarse de forma reiterada, bañarse en el mar  y saltar las olas. Todo para que, al menos,  se cumplan algunos de los deseos que pedimos durante esta noche tan llena de magia.

Pero esta noche tan especial también requiere de una serie de consejos y precauciones que debemos tener en cuenta para evitar cualquier percance, además de procurar que la playa pueda ser disfrutada por todos durante la jornada del día siguiente; que, por cierto, será por primera vez festivo en toda la Comunitat Valenciana.

Entre las consignas que os pueden resultar útiles, recordad que la conveniencia de no utilizar ningún combustible para encender o avivar la hoguera, además de que éstas siempre tienen que estar supervisadas por adultos y nunca hay que dejar menores cerca de ellas.

Es importante no arrojar ningún vidrio a la hoguera. En caso de accidente con el fuego, los expertos aconsejan rodar por la arena o, si se trata de otra persona la que ha sufrido quemaduras, intenta taparle con una manta o una prenda que sea de fibra (además de hacerla rodar).

Si os vais a bañar, procurad hacerlo siempre en compañía y en ningún caso os alejéis de la costa. Para ello, y también para evitar otras conductas inapropiadas, es muy importante no abusar del alcohol.

Alerta con los robos

Otro aspecto no menos relevante es intentar llevar las pertenencias justas y necesarias, ya que esa noche es una de las que más robos se comenten por descuidar los objetos personales en la arena o por hacer su particular “agosto” carteristas y demás maleantes.

Llevad en todo momento vuestro DNI, ya que éste es quien os identifica en cualquier momento por si os ocurriese algo o por si la autoridad necesita hacer comprobaciones pertinentes. Así mismo, portad vuestra tarjeta SIP por si necesitáis atención médica a lo largo de la noche por cualquier cosa. Más vale prevenir.

Y, por último, haced un esfuerzo por recoger todo residuo que generéis para así facilitar la labor de quienes no pueden disfrutar de esa noche y trabajan para la seguridad y el bienestar de todos los que sí pueden hacerlo

Llega el verano: Precauciones para tu hijo

Por fin llega el verano, el calor y las vacaciones para los niños. Sin embargo, además de tiempo libre, diversión y descanso,  también es una época de las altas temperaturas y una elevada exposición al sol, por no hablar de los cambios de horarios, de hábitos alimenticios y de sueño o del uso de piscinas. Para afrontar todas estas circunstancias y rutinas conviene que toméis algunas precauciones o, cuanto menos, que tengáis conocimiento de posibles incidencias y estéis preparados para las mismas:

Precauciones ante la exposición solar

Durante los meses de junio, julio, agosto y también septiembre (aunque este último, en menor medida) conviene  evitar las horas de mayor exposición al sol, es decir, entre las 12 y las 17 horas. Recordad que esta franja horaria los rayos solares pueden afectar de forma especial a la piel, y más cuando se trata de niños. Prohibir a los niños que no jueguen en la playa, en el jardín o en la piscina resulta en ocasiones complicado. Por ello, los especialistas recomiendan una serie de pautas.

Las más significativas son la aplicación de  cremas protectoras media hora antes de la exposición al sol, el uso de  gafas de sol de calidad que eviten el impacto solar en la vista u obligarles a que lleven gorras o sombreros para que se protejan de la radiación solar.  También se aconseja beber agua con frecuencia así como, en nuestro caso propio, refrescar el coche (encender el aire acondicionado o abrir las ventanas y puertas para que se ventile) antes de que se suban al mismo.

Golpes de calor

Mucha precaución con los posibles golpes de calor. Tened presente que los niños y los bebés se ven más afectados por las subidas de las temperaturas, por lo que hay que prestar una mayor atención a su correcta hidratación. Hay que tener en cuenta que la proporción de agua del organismo infantil es mayor que la del adulto, por lo que es muy importante reponer los líquidos perdidos en la sudoración. Y en verano, todos (y ellos, todavía más) sudamos mucho. Por todo ello, y subrayan los pediatras,  es mejor ofrecerle agua aunque no la pida o no se sienta sediento.

Trastornos de sueño

Debido a la mayor duración del día y, especialmente, a la no obligación de madrugar al estar de vacaciones escolares, en verano puede ser muy tentador dejar que los niños permanezcan despiertos hasta tarde y duerman. Os aconsejamos que, aunque sea difícil, intentéis mantener el horario diario del año escolar, tanto en las comidas como a la hora de acostarse, pues de cara a septiembre (el tiempo pasa volando) será mucho más fácil la adaptación al horario escolar.

 

Los niños y las redes sociales: Qué utilizan, cuánto tiempo y a qué edad

El uso de las redes sociales en los niños y adolescentes se ha incrementado exponencialmente en los últimos años gracias al desarrollo de nuevas plataformas sociales y a las nuevas funcionalidades de las redes ya existentes. En la actualidad, los menores destinan, diariamente, más de 3 horas de su vida a realizar cualquier acción en sus perfiles sociales. Además, la frecuencia de conexión de una cuarta parte de ellos, es de más de 10 veces al día (muy superior en redes sociales como WhatsApp).

La edad media de inicio al mundo de Internet se establece en 7 años. Los niños empiezan a necesitar sentirse parte de un grupo social cuando son un poco más mayorcitos. Por ello, pasan más tiempo conectados en redes sociales tratando de interactuar con sus amigos o seguidores que, comiendo, durmiendo o estudiando, por ejemplo. Tienen la necesidad de hacer amigos, y para ello chatean, envían fotos, mensajes y vídeos, descuidando en muchas ocasiones su intimidad.

La configuración de los perfiles

Las estadísticas dicen cerca del 25% configura su perfil en modo público, es decir, sin ningún tipo de restricción. Y tres de cada diez hace visible el nombre de su escuela. Además, cuánto más mayores son, más datos aportan todavía. Así es como el 90% de los más jóvenes comparte su número de teléfono y un 10% su el nombre de su ciudad.

¿Qué redes sociales son las más populares?

En cuanto a las redes sociales más utilizadas, por niños y adolescentes, destacan las conocidas Instagram, WhatsApp y YouTube. También está teniendo cada vez más aceptación Snapchat (aplicación móvil de mensajería instantánea en la que las fotos y videos pueden ser visualizados durante 10 segundos para, a continuación desaparecer.)

Sin duda son los Smartphone los dispositivos por excelencia para el uso de redes sociales en los niños y adolescentes. La portabilidad de tales dispositivos ha favorecido al aumento de la frecuencia de navegación en redes sociales entre los más pequeños, también por sus necesidades de aceptación social.

Evidentemente, prohibir por completo el uso de las redes sociales no es la mejor solución en este mundo globalizado donde internet y los móviles manda, aunque restringirlo o, cuanto menos, establecer unos límites o controles será conveniente cuando hablamos de menores.