Uniforme escolar: ¿Sí o no?

Una de las eternas discusiones que lleva aparejada la vuelta al cole es la utilización del uniforme escolar. En algunos centros es obligatorio y, en otros muchos, se trata de una norma que ya olvidada. Como en casi todo, podemos encontrar ventajas e inconvenientes al hecho de que nuestros hijos vistan uniforme.

 

Entre los pros, los partidarios defienden que permite ahorrar tiempo y discusiones por la mañana para elegir la ropa de los niños, que ya saben lo que se deben poner cada día e incluso pueden cambiarse solos. Otro de los argumentos de los partidarios del uniforme es que, además de unificar, también da una cierta identidad a los niños. Y para aquellos más preocupados por el bolsillo, el uniforme, tras el desembolso inicial, supone un innegable ahorro económico, además de que puede ser heredado entre hermanos.

 

También es cierto que, guste más o guste menos, suele ser una importante vía para evitar las diferencias en el colegio. En teoría,  el uniforme les hace más iguales, evita a que algunos se sientan inferiores o menos valorados que otros e incluso reduce las burlas y conflictos entre los alumnos,  evitando las comparaciones sobre tipos de prendas o marcas en la ropa de vestir.

 

En el otro lado de la balanza se sitúan aquellos que rechazan la utilización del uniforme. Alegan que suelen ser muy caros y son son difíciles de encontrar en determinadas épocas del año, especialmente en las ciudades más pequeñas, pues la producción sólo se concentra al comienzo del curso escolar.

 

También alegan que el informe suprime la individualidad de los niños, frenando su creatividad y coartando su libertad y la de sus padres.  Sostienen que los niños y jóvenes expresan su personalidad y sentimientos a través de la ropa que llevan y que las escuelas deberían enseñar a los alumnos a pensar en libertad, por lo que obligarles a llevar a todos la misma ropa  no contribuye a este fin. Además, consideran que es una característica propia del pasado o de colegios elitistas que buscan diferenciarse respecto a otros centros.

 

¿Y vosotros? ¿Qué pensáis? Os leemos en el Facebook y en el blog de Xiquets.net: la Guía para las familias de la Marina Alta.

Volver a la rutina. ¿Cómo hacerlo? (I)

Tras el verano, la vuelta a la rutina no es fácil, ni para nosotros ni para el resto de nuestra familia. En el caso de nuestros hijos, hay que ir poco a poco encauzando sus ritmos hacia un horario que podamos compartir con él, y que podamos aplicar todos los días durante los meses fríos.

Durante el periodo estival las horas de dormir, de comer o el tiempo que pasamos juntos ha variado con respecto al invierno. De ahí que necesitemos crear un periodo de adaptación que puede oscilar entre las dos y las tres semanas. Os apuntamos algunas claves durante el mismo:

-Introducir los cambios de uno en uno o de dos en dos, ya que las rutinas no son totalmente nuevas. Como son un “recuerdo”, no tardará tanto en integrarlas, pero aún así es importante respetar el tiempo de adaptación a cada cambio. Puede tardar desde un día hasta una semana.

-Anticiparle los cambios: con dos años es pequeño, pero le interesa todo lo que atañe a su vida. Le podemos decir que nos vamos a acostar antes, o levantar más temprano, o que vamos a empezar a ir al cole. Es importante hacerle partícipe del cambio.

-Hacer los cambios de forma progresiva: si en verano se levantaba a las 10 h. no podemos despertarlo a las 7 h. de un día para otro. Deberíamos tomarnos nuestro tiempo: levantarle unos días a las 9 h., otros a las 8 h… para finalmente llegar al objetivo.

En cuanto a las horas de las comidas: ¿Qué orden seguir?

La hora de irse a la cama. Es lo primero que deberíamos cambiar. Para volver a acostarse antes, organizaremos una cansada tarde de actividades, la puerta de entrada a un sueño feliz. Si le acostamos más temprano, también podremos levantarle antes.

La hora de levantarse. Es la consecuencia de la hora a la que acostemos al pequeño. Es importante que sus horas de sueño sean de calidad y que el sueño dure más o menos lo mismo. Nunca menos.

La hora de la comida. Horarios y tiempo de comida, lugar, forma de hacerlo, menú… todo ha podido cambiar durante el verano. La hora de la comida es mejor integrarla directamente, sin transiciones.

La hora de entrar a la guardería. Si el pequeño va a la guardería, es mejor llevarle una semana antes e ir dejándole más horas conforme avanza la semana. Si esta adaptación la podemos realizar en dos semanas será una transición aún más tranquila para el niño.

Horas de sueño

Llega la vuelta al cole y los niños deben de ir adaptándose a los nuevos horarios, pero, ¿cuál es la hora más adecuada para irse a la cama? Nos hemos encontrado este cuadro en la web http://tlvz.com, que por su interés aquí reproducimos.

Según la edad del niño y la hora a la que debería de levantarse, el cuadro nos proporciona la hora recomendable para irse a la cama.

Los asientos y anillos de baño para los niños

Los asientos y anillos para los baños son útiles pero al mismo tiempo entrañan cierto peligro si no somos cuidadosos. Una de las razones es que muchos de estos accesorios tienen una base de tres o cuatro patas con ventosas que se pegan a la bañera, y que podrían separarse de forma inesperada, haciendo volcar el asiento y al niño. Por otro lado, el bebé puede escurrirse por el hueco para las piernas y quedar atrapado bajo el anillo o sumergido bajo el agua.

Asimismo, existen asientos de baño integrados en la propia bañera, en los que el peligro reside en salirse del propio asiento. Los padres suelen llenar más la bañera cuando utilizan un asiento donde el bebé se encuentra a más altura, lo que aumenta el riesgo de ahogamiento en caso de que el niño se saliese o cayera del asiento. Incluso, en muchos casos, el padre o cuidador sale por un instante para abrir la puerta o contestar al teléfono y el bebé puede deslizarse o quedar atrapado en el asiento, con riesgo de que se ahogue.

Pero, sin olvidar estas cuestiones, subrayar que los asientos y anillos de baño están diseñados como dispositivos de ayuda para el baño. Lo que hay que hacer es saber cómo usarlos de manera segura. Para ello, y por encima de todo, no se debe dejar al pequeño ni un instante solo en la bañera o bajo la supervisión de otro niño, incluso cuando el niño esté en un asiento o anillo de baño. Debéis mantener a vuestro hijo siempre abajo vuestra vigilancia.

En caso de que sea necesario salir del baño (para contestar el teléfono, abrir la puerta…) tenéis que llevar al niño con vosotros. También conviene comprobar periódicamente que las ventosas del asiento o anillo de baño se agarren con firmeza, especialmente cuando se trate de  superficies irregulares, rugosas, granuladas o antideslizantes de fábrica. Recordar que las ventosas tampoco son eficaces en superficies de baño rayadas, astilladas o repintadas.  Y, además, tras un uso prolongado, dejan de funcionar.

¡Precaución en la piscina!

Estar sumergido en tan sólo 20 centímetros de agua durante menos de 3 minutos puede ser suficiente para que un niño se ahogue sin que los padres se hayan percatado. No se trata de ser alarmista sino de que seáis conscientes de que las piscinas, además de ser necesarias y casi imprescindibles en verano, también conllevan riesgos. Por desgracia, no hay verano en el que no se produzca alguna triste noticia relacionado con algún niño en la piscina.

Para evitar riesgos, lo mejor es que sigáis una serie de normas básicas que también deberíais enseñarles a vuestros hijos. Si ellos están concienciados de cómo deben comportarse en la piscina, todo será mucho más sencillo. Aquí os dejamos resumidos, y de forma sintética, 10 consejos para el baño que los niños deberían tener grabados en la cabeza, para lo cual se lo deberéis repetir constantemente:

1.- No te bañes nunca tú solo, espera que tus papás estén siempre contigo.

2.- Hasta que aprendas a nadar bien, tienes que ponerte siempre manguitos o chaleco hinchable. Acuérdate de ponértelos con tus papás, antes de entrar en la piscina.

3.- No te lances de cabeza en la parte menos honda. Puedes darte un golpe fuerte en la cabeza y hacerte daño.

4.- ¡Cuidado cuando juegues o corras cerca de los bordillos, toboganes o escaleras! Resbalan mucho y puedes caerte.

5.- Después de comer, tienes que esperar un rato. Puedes dormir la siesta o jugar un rato mientras haces la digestión.

6.- Entra siempre despacito en la piscina. Si lo haces de golpe,  puedes tener un corte de digestión y te dolerá mucho la tripa.

7.- No olvides nunca recoger tus juguetes dentro del agua. Si un amiguito salta para jugar con ellos, puede tener un accidente y hacerse daño.

8.- Si ves que algún niño está llorando porque se ha hecho daño, ve rápidamente a buscar a una persona mayor que os ayude.

9.- Aprende a nadar bien, mejor que nadie. Es la mejor manera de disfrutar de la piscina.

10.- Las vallas o cubiertas de piscina están para que no te hagas daño. No las abras sin el permiso de tus papás.

Comer sano y ligero en verano

En verano cambia la cantidad de tiempo libre de nuestros hijos, que suelen pasar mucho más tiempo en casa. Como consecuencia de ello, sus horarios y rutinas se descontrolan, y con ellas las pautas para seguir una alimentación sana, ordenada y equilibrada. Aquí os ofrecemos algunos consejos según los especialistas en la materia:

Más comidas, pero más ligeras

Por las elevadas temperaturas, se recomienda hacer más comidas pero menos sustanciosas- Haz cinco o seis comidas al día poco abundantes. Los menús deberán incluir alimentos refrescantes en los primeros platos (cremas frías de verdura como salmorejo, gazpacho…o ensaladas) y segundos platos con alimentos proteicos (carnes, pescados, huevos) cocinados preferentemente a la plancha o a la brasa.

La importancia de las ensaladas

Las ensaladas, por su características, nos permitirán cocinar de una forma más divertida, ahorrando tiempo y combinando distintos tipos de alimentos. Combinan tanto vegetales (que conservan más su vitaminas al no ser cocinados) como hidratos de carbono complejos (legumbres, arroz, patata y pasta).

Menos grasas, más frutas y verduras

Con el calor todos necesitamos tomar platos menos contundentes. Las frutas y las verduras son las reinas de la mesa, dos grupos de alimentos que los peques no les gustan especialmente. Para ello podemos recurrir a ensaladas y platos divertidos, brochetas de frutas, cremas frías…

Directamente relacionado con ello está el tomar menos alimentos grasos (embutidos, frutos secos, mantequilla, fritos). Las únicas grasas que no deben disminuir son las procedentes del aceite de oliva, con él se aliñan ensaladas y gazpachos.

Más agua, más líquidos

Toma más agua para reponer la que se pierde a través de la sudoración es fundamental. Otras bebidas como los zumos, horchata o batidos que aportan minerales, vitaminas y nutrientes se pueden incluir en el desayuno o la merienda.

¡No pierdas los horarios!

Intenta que los horarios de comidas no se alteren. Aunque cambien, procura que se hagan todos los días a la misma hora. Los peques deben hacer sus tres comidas principales y dos ligeras. Aunque las rutinas sean algo más flexibles hay que respetar los horarios. Debemos preocuparnos de que no piquen entre horas y coman bien.

Prevenir es curar

Al contrario de lo que podemos pensar, tener a los niños en casa, en el patio o en el coche también puede suponer un peligro, habida cuenta de que muchos de ellos no son conscientes del peligro que pueden entrañar algunos objetos o situaciones por inofensivas que parezcan. De hecho, y por desgracia, los accidentes domésticos o cotidianos constituyen la tercera causa de muerte para los niños menores de años. Aquí os dejamos un pequeño decálogo para que os mentalicéis y toméis algunas precauciones al respecto. Ya sabéis que, como se suele decir, prevenir es curar:

 

En casa:

 

-Protege las ventanas con rejas o cierres de seguridad, sin colocar sillas ni mesas delante.

-Instalar barandillas en las escaleras

-Proteger los enchufes, estufas y braseros para que pueda acercarse demasiado, tocarlos y quemarse o electrocutarse.

-No cocinar con el niño en los brazos

-Medir con antelación la temperatura del baño y no dejar solos a los niños pequeños en la bañera

-Proteger también las esquinas de mesas y muebles, poniendo topes a las puertas.

 

Con los objetos que le rodean:

 

-Revisar los juguetes y envoltorios y otros objetos

-Vigilarlos por si se caen del cambiador, de la trona o se desploman con la sillita de paseo.

-Ser muy cuidadosos con los juguetes pequeños, puntiagudos o con los globos para que no se atraganten.

 

Con los medicamentos y productos de limpieza:

 

-Impedir que los niños puedan alcanzarlos.

-Nunca decirles que los medicamentos son caramelos

-No guardar los productos de limpieza o tóxicos en envases de agua o refresco.

-No dudar en pedir ayuda a los especialistas en caso de que pueda ingerir o tocar algún producto tóxico.

 

El verano y las nuevas costumbres de los niños

Olvidarse de ciertos hábitos durante el verano es necesario y saludable para los niños. Además, esta época es un buen momento para plantearse qué normas y prohibiciones son realmente necesarias y cuáles no. Vamos con algunas de ellas

¿Es preciso una ducha diaria?

Que el niño se bañe o duche todos los días no tiene por qué ser obligatorio, aunque puede ser conveniente y dependerá de cómo de sucio o sudado este. De hecho, en ocasiones puede bastar simplemente con pasarle una esponja por las rodillas. Conviene, eso sí, ducharse siempre al volver de la playa o de la piscina para eliminar la sal y el cloro.

A este respecto recuerda que ducharse todos los días no es necesario para la salud y que el exceso de limpieza parece ser una de las causas del reciente aumento del asma y las enfermedades alérgicas.

¿Cuánto tiempo debe aguantar en el agua?

Los niños se vuelven locos en verano con la playa y la piscina. Les suele encantar pasar horas jugando dentro del agua. El problema es a la hora de salir, que o bien hace frío ya o tiene la piel irritada después de estar tanto tiempo en contacto con el agua. Cuando salga, envuélvele en una toalla y ponle al sol. Puedes frotarle con la toalla o hacerle correr en círculos. Pronto entrará en calor. Si se queja del frío, explícale que eso pasa por estar mucho tiempo en el agua, y que, la próxima vez, procure salir antes.

Abuso de helados

Cuando se habla de polos y helados tampoco se debe generalizar. Los polos son básicamente agua con azúcar y colorantes por lo que, cuántos menos coma, mejor. Pero los helados de leche son bastante más nutritivos. Probablemente llevan más azúcar que otros derivados lácteos, pero de vez en cuando, no pasa nada. Eso sí, recuerda que están cargaditos de calorías.

Sin disciplina para levantarse y acostarse

Lo malo sería que se acostase tarde y se levantase pronto. Si también se levanta tarde, es que está durmiendo lo suficiente. Un niño pequeño debería acostarse al mismo tiempo que sus padres o antes; no sería prudente dejarlo despierto sin saber a qué se expone o qué ve por la tele a esas horas. Pero si los padres se acuestan tarde, no deben sorprenderse de que el niño quiera disfrutar de su presencia hasta el último momento.

Cómo cuidar la piel de tu bebé

La piel del bebé es muy delicada, más cuando acaba de nacer, momento en el que también es tierna y extremadamente sensible al carecer de protección frente a los agentes externos. Aquí os dejamos algunos consejos que los médicos ofrecen para que la piel de vuestros hijos recién nacidos se mantenga en buen estado, relacionados con la hidratación, el vestuario, la exposición solar y la higiene en general:

 

  • Evitar la exposición solar
  • Utilizar ropas de algodón y evitar los roces con los pliegues de la piel
  • Cuida al máximo tu higiene: Es imprescindible que la persona que toque al bebé tenga las manos limpias y, por supuesto, si tiene algún tipo de infección, aunque sea una herpes simple, no debe tocar al niño para evitar el riesgo de contagio.
  • Es conveniente utilizar una crema hidratante sin perfumes y específica para el bebé (no vale cualquier tipo de crema, jabón o antiséptico). Hay que tener en cuenta que la piel del bebé es muy finita y puede absorber muy fácilmente sustancias que contactan con su piel. Siempre es recomendable usar los productos que recomiende el pediatra o el dermatólogo que visita frecuentemente a ese niño.
  • Evitar aplicar cremas muy perfumadas, con sustancias que puedan irritar su piel. Aunque un adulto pueda tolerarlas con total normalidad, los niños no, tal y como sucede con las cremas con ácido salicílico.

 

De manera más específica, en el baño:

 

  • Bañar al niño con jabones neutros, ya que al lavarles o bañarles por primera vez pierden la protección natural que les cubre en el útero materno.
  • En cuanto a la frecuencia, dependerá del consejo de cada pediatra y del criterio de cada madre.
  • Los jabones: deben ser suaves, sin demasiados perfumes ni demasiado espumosos para que no arrastren la grasa que ofrece la protección natural de la piel. En general, siempre se deben utilizar líneas infantiles, que están específicamente creadas para proteger la piel del bebé.

Juegos en la piscina para los niños

La piscina es uno de los lugares más importantes para los niños en verano. Un lugar para refrescarse y divertirse. Varios factores como la edad, el tamaño de la piscina o el hecho de si saben o no nadar condicionarán el tipo de actividades de nuestros hijos en la piscina.

En la piscina pequeña podemos practicar varias actividades de entretenimiento como El brujo. Un juego para varios niños en el que el brujo (adulto) tiene una bola mágica (pelota). Cada vez que dice una palabra mágica puede tocar a un niño y convertirlo en sapo, árbol o pájaro. El tocado se convierte en su ayudante y, cuando vuelve a decir la palabra mágica, él y sus ayudantes tocan a otros niños. Gana el último en ser tocado. Tiburón: Papá es un pez y los niños, tiburones que lo persiguen para comérselo. O al revés: papá es el tiburón, y los pececillos huyen de él. Baile del globo: Se agujerea un globo con un alfiler, se llena de agua y se anuda. Hay que pasárselo intentando que no se quede vacío ni estalle en nuestras manos.

Para los que ya saben nadar hay otras alternativas como los Circuitos de pruebas: rodar sobre una toalla, tocar la sombrilla con las dos manos, tirarse al agua con el fideíto, coger la pelota y volver, tocar la sombrilla con los pies… o los Relevos dentro del agua (mínimo 4 personas): se hacen dos equipos y con una chancla o una pelotita en la mano se hace una carrera de relevos. También podemos jugar a Estatuas patiabierta (consiste en pasar buceando entre las piernas de otro) o al Tesoro: lanzamos algunas cosas al fondo de la piscina y retamos al niño a ver quién coge más, o quién las coge antes…

Y para aquellos que tienen miedo al agua hay varias opciones, como jugar a echarles agua en la cara. Al principio no les hará gracia, pero si ellos también nos salpican y hacemos mucho teatro, pronto lo disfrutarán. También está La medusa: se doblan hacia delante hasta que su cara toca el agua y hacen burbujitas. O La estrella: se tumban boca arriba sobre el agua, manos y pies abiertos, mientras les sostenemos con seguridad y sin quitar las manos desde abajo. Para los que no se sueltan del bordillo dentro del agua, nos colocamos a su lado y les invitamos a pasar rodeándonos. Lanzar uno de sus juguetes piscina adentro para que lo cojan también Les motiva bastante.