Cómo entretener a los niños en casa

Es invierno. Llueve o hace frío y viento. Casi mejor si salimos poco a la calle o, mejor: nos quedamos en casa. Pero… ¿Qué hacer con los niños? ¿Cómo los entretenemos? Tarea difícil pero misión no imposible. Sólo hace falta echarle imaginación, tener ganas de entretenerse y poner en práctica algunas ideas, como las que os dejamos a continuación:

¿Hacemos un collage?

A los niños les encanta coleccionar cosas y atesorar recuerdos. En verano, conchas y arena de playa, piedras de río, flores secas… En otoño, hojas secas, piñas, fotos… Con todo ello y una cartulina y pegamento podemos ayudarles a confeccionar un bonito mural para colgar en su cuarto.

¡A la guerra… de almohadas!

¿Por qué no una batalla inofensiva pero divertida con las almohadas? Con mucho humor y algo de conocimiento, que deberemos poner nosotros como adultos para evitar posibles daños colaterales, es muy sencillo pasar un rato ameno. Si sorprendemos a nuestro hijo o buscamos algún aliado, casi que mejor. Eso sí: finalmente hay que hacer las paces.

¿Creamos nuestro propio móvil?

Se confecciona con objetos de todo tipo que tengamos por casa, siempre que sean pequeños e irrompibles, no pesen mucho, suenen al chocar entre sí y se puedan sujetar con una cuerda. Podemos utilizar cochecitos de metal, conchas y piedrecitas de mar, un CD inservible… Se anudan uno detrás de otro, formando una hilera, y luego se cuelgan en la terraza, en un árbol del jardín o en casa.

Imitando animales

Un niño elige un animal y, sin decírselo a nadie, lo imita a la vista de todos. El que lo adivine ocupará su lugar. Y así sucesivamente. No vale hablar, solo gesticular y hacer sonidos.

Inventar un cuento

Alguien empieza la historia y los demás, por turnos, van añadiendo un par de frases hasta completar el cuento. Lo mejor es que un adulto vaya escribiéndolo. El resultado suele ser un cuento muy divertido. Y siempre será más divertido si los padres jugamos con ellos.

¿Y si nos disfrazamos?

A los niños les encanta jugar a ponerse en la piel de otros. Mejor que disfraces ya hechos, les gustará disponer de prendas nuestras (pasadas de moda o viejas), accesorios variados (bolsos, gorros, guantes y hasta zapatos) y mucha,  s

Hay muchos más juegos y formas de divertirse. Lo necesario es tener ganas de hacerlo y de pasarlo bien. Y a mal tiempo, buena cara. Es un consejo de La Guía Xiquets, la revista de las familias de La Marina.

Cómo celebrar la mejor fiesta de cumpleaños para nuestro hijo

La celebración del cumpleaños de nuestro hijo es siempre un motivo de alegría para toda la familia. En el caso del pequeño, supone todo un acontecimiento del que se siente protagonista. La ilusión y el reto de todos los padres es lograr que ese día sea especial y que nuestro hijo disfrute con esa fiesta que lleva esperando prácticamente todo el año. Para que el cumpleaños sea un éxito es necesario organizarlao con tiempo, pensar en todos los detalles y también tomar algunas decisiones importantes, como requiere cualquier tipo de organización:

El primer punto que debemos tener claro es la temática de la fiesta, pues en torno a ella girarán buena parte de los elementos, especialmente la caracterización del lugar y de los invitados. La fiesta de disfraces es un clásico porque a los niños les suele encantar disfrazarse y soñar por un día en convertirse en su personaje favorito o, simplemente, les gusta llamar la atención por la originalidad y detalle de su vestido. Más allá de una temática concreta, lo importante es que sea unisex porque, en teoría, estarán invitados a la fiesta tanto amiguitos como amiguitas de nuestro hijo.

Como hemos dicho, en torno a la temática se articulan buena parte de los componentes de la fiesta; y entre ellos, la decoración. Para caracterizar el lugar donde vamos a celebrarla podemos utilizar materiales como goma eva (nos permitirán confeccionar muñecos, broches para los invitados o sombreros), guirnaldas, cartulinas de colores…y escoger elementos relacionados con el tema en concreto.

También habremos de reparar en la lista de invitados, documento imprescindible para hacer una previsión de recursos, entre ellos la comida y bebida. Decidir a quién invitamos y a quién no suele convertirse en un quebradero de cabeza, generalmente por las limitaciones de espacio o desembolso económico que supone, ya que a los niños suelen acompañarles los padres y madres, muchos de los cuales también se suman a la fiesta y terminan consumiendo. Lo realmente importante es que el círculo de amigos con los que se mueve el niño esté presente, ya sean del colegio o de las actividades complementarias y extraescolares que pueda llevar a cabo.

No menos importante es el menú de la fiesta, que deberán componerse de platos y aperitivos que suelan agradar a los niños, que son quienes los van a disfrutar. En este campo os recomendamos que no experimentéis ni os compliquéis. Mini pizzas, saladitos, empanadillas, patatas fritas, nuggets, tortilla de patatas…suelen agradar a casi todos los niños.  Y, obviamente, la tarta de cumpleaños es esencial. Será el plato estrella y sería interesante que además coincidiera en la temática con la fiesta o con algo que a tu hijo le guste o haga especialmente ilusión (amigos, superhéroe, equipo favorito…). Por cierto: la tarta de chocolate suele ser un éxito casi garantizado.

Por último, en nuestro esquema básico para organizar la fiesta de cumpleaños tendremos que haber planificado una serie de juegos para que los niños se diviertan durante el tiempo en el que dura el cumpleaños. Si se hace en un loca especializado (como un parque de bolas, por ejemplo) o se cuenta con profesionales especializados (animadores, payasos…) esta parcela está superada, aunque en contraposición nos pasará factura al bolsillo. Por el contrario, si lo hacemos nosotros mismos habrá que pensar en otras opciones, dependiendo de la edad de los niños: carreras de sacos, juegos como el escondite o la búsqueda del tesoro, gimcanas, bingos y juegos de mesa, manualidades…y los videojuegos, tan queridos hoy día. En este último caso, habrá que intentar que puedan participar en una misma partida la mayor cantidad de niños posible.

Organizar una fiesta de cumpleaños para nuestro hijo es todo un reto, pero también una enorme satisfacción cuando vemos su cara de felicidad. ¡Ánimo y a por ello!

¿Poner fotos de mis hijos en Facebook o Instagram?

La irrupción de las redes sociales ha cambiado nuestras vidas y la de nuestras familias. La forma de relacionarnos, el acceso a información que forma parte de la vida íntima o personal, la privacidad… y también la seguridad. Y cuando hablamos de menores, todavía más, especialmente por la práctica habitual de subir foto, vídeos e identificar a sus protagonistas.

En primer lugar cuando publicamos fotos de nuestros hijos en la red estamos haciendo público un espacio que, teóricamente, corresponde a la escena privada. No debería pasar nada, pero es cierto que en internet se mueven también pederastas y otros perfiles similares que sienten fijación extrema por ver a menores con determinadas pintas o en contextos concretos.

No es cuestión de alarmar, ya que colgar una foto de nuestro hijo en Facebook o Instagram no tiene porqué desembocar obligatoriamente en un episodio de estas características, pero no es menos cierto que tengamos más que ganar que perder. Es como aquel dicho de: “Evita la ocasión y evitarás el peligro”.

Más allá del debate sobre “a dónde van a parar estas fotos” y el evidente peligro que esto supone, existe otra cuestión que rara vez nos planteamos cuando compartimos fotos de familiares, amigos o de nuestros propios hijos. Y es la vulneración de su derecho a la intimidad. Un derecho, que también en el caso de los niños, está protegido por distintos reglamentos tanto a nivel nacional como internacional, y que los padres y Estados (en última instancia) deben respetar y –sobre todo- proteger.

La privacidad de los niños españoles está defendida por la Ley española de Protección del Menor, el Reglamento de Protección de Datos de la Unión Europea y la Convención de Derechos de los Niños. La ley deja bien claro que, en caso de existir una sobreexposición, podría considerarse que los padres están incumpliendo su obligación de proteger al menor.

De hecho, los psicólogos insisten en que la vida privada del niño es suya, no de sus padres. Por tanto, y aunque nos puede parecer muy gracioso y simpático, y ese a hacerlo sin maldad, al niño igual no le gusta tanto aparecer de determinadas maneras o con algunas vestimentas en internet. Resultan todavía extrañas las quejas de los niños y los menores, pero los expertos aseguran de que, en un futuro, éstas irán a más.

¿Cómo escoger bien un juguete para nuestros hijos?

En estas fechas tan señaladas los niños y niñas, vuestros hijos e hijas, suelen pedir juguetes con gran facilidad. La cuestión es elegir adecuadamente. ¿Cuál les conviene más? ¿Cómo acertar con nuestra elección? ¿Qué debemos en cuenta a la hora de escoger un juguete?

En primer lugar os recomendamos que sea un juguete nuevo, a poder ser con un contenido o uso didáctico y, mayormente, que no sea bélico ni sexista. Al mismo tiempo se recomienda que sea un juguete cooperativo para que puedan jugar juntos niños y niñas. Y, por último, sostenible con el medio ambiente. Parece, a priori, difícil, pero hay muchos juguetes que cumplen todos estos requisitos: Bicicletas, monopatines, puzles…

Sin embargo lo realmente importante, afirman los expertos, es la atención final de los adultos sobre los niños. Subrayan, en este sentido, que los juguetes son muy útiles, válidos y necesarios como instrumentos para que los niños se distraigan y aprendan a relacionarse, al objeto de que sean capaces de jugar por sí solos sin requerir nuestra presencia, pero ello no exime a os adultos de prestarles una mínima atención e intentar compartir el máximo de actividades con ellos.

Juguetes educativos, ¿Por qué?

Los juguetes educativos ayudan a los niños a aprender jugando y a desarrollar cualidades según sus potenciales. Con ellos los niños sólo se divierten, sino que pueden adquirir aptitudes intelectuales y sociales muy beneficiosas.

Los expertos recomiendan regalar juguetes educativos desde edades bien tempranas para motivar la capacidad intelectual de los niños. Se habla de los cuatro años como una edad buena para comenzar, ya que es en este periodo cuando los niños empiezan a entender la mecánica del juego y prefieren jugar en compañía. Juegos de pintura o de imanes, puzles, cuadernos para colorear y juegos de cartas sencillos… hay una gran variedad de juguetes de tipo didáctico que harán las delicias de los más pequeños de la casa.

El significado de La Navidad

¡¡Fum Fum Fum!! Ya estamos en Navidad, periodo de reencuentros, de excesos gastronómicos, de alegría, de adornar la casa, de montar el árbol, de descanso durante algunos días, de comprar regalos…y de protagonismo para los niños. Porque si para alguien es importante La Navidad, es para ellos. Pero, más allá de los regalos de Papá Noel o de los Reyes Magos de Oriente…¿conocen el significado de muchos elementos, símbolos y ritos que solemos seguir en estas fechas?

El árbol de Navidad, más incluso que el Belén (por razones comerciales, quizás) es uno de los elementos centrales y más característicos de estas fechas. De hecho, muchos de los objetos y elementos que también identificamos con esta época del año se sitúan a su alrededor, caso de velas, luces, guirnaldas y, por supuesto, regalos. El árbol de Navidad suele estar en un lugar importante de la casa, generalmente en el comedor o el salón porque cerca de él pasaremos mucho tiempo y porque nos recuerda este periodo mágico del año.

Es cierto que cada familia organiza la Navidad a su manera, dependiendo de sus costumbres, disponibilidad o características. Hay hogares donde se celebra más la Nochebuena y donde se espera con más ansia la comida de Navidad.  Los villancicos, un clásico como melodía para estas fechas, se están perdiendo en muchas casas, si bien en los comercios y tiendas todavía perduran como instrumento de márqueting.

Los críticos argumentarán que la Navidad no es más que otra excusa (posiblemente, la gran excusa) del consumismo para motivar compras y más compras. Algo de razón podrían tener, pero si la Navidad perdura y se ha extendido por todo el mundo es también porque trasciende el aspecto estrictamente comercial, pese a ser cierto que este último está presente, cada vez más. Como acabamos de decir, la Navidad desempeña un papel importante en el seno de la familia, para los individuos que la componen, especialmente para los niños, ya que marca la entrada en la cultura familiar, permite la construcción de las identidades dentro de la familia, la transmisión de mitos y valores a través de las generaciones…

Y es que La Navidad sigue siendo la fiesta anual de la familia por excelencia, porque reúne a varias generaciones cuyos dos polos principales son los nietos y los abuelos. No hay duda de que, si hablamos de valores posiblemente todos identifiquemos la Navidad con la familia. Precisamente la presencia o falta de muchos seres queridos durante estos días hace que para muchos la Navidad sea un periodo más alegre o nostálgico, pues lo importante de estos días es compartir…y hacerlo en familia.

Pero para contrarrestar esa posible tristeza están los niños, que nos contagian con su alegría y capitalizan todas las atenciones. Generalmente, los padres hacen un gran esfuerzo cuando compran el regalo para su hijo. Es el lado “sacrificial” del ritual. Aunque, por verles sonriendo… ¡Bendito sacrificio!, pensarán muchos, aunque nos cueste decir adiós a la extra.

Desde el blog de Xiquets.net, la guía de las familias de La Marina, os deseamos que paséis una Feliz Navidad acompañados de vuestra familia y seres queridos. ¡Felices Fiestas a tod@s!

La difícil relación entre los niños y el móvil

La móvil dependencia de los niños es una de las cuestiones que más suele preocupar a los padres. Se trata de un fenómeno que también afecta a muchos adultos, aunque en la infancia puede ser más determinante ya que hablamos de una época fundamental de aprendizaje donde se genera la curiosidad del niño, su desarrollo tanto físico, psíquico como neurológico, siendo la época en la que adquieren los valores que les acompañaran en su vida.

A pesar de ello, son los propios padres o tutores quienes entregan los teléfonos a los niños con el objetivo de que se distraigan para conseguir un fin concreto (que coman, que no molesten y se entretengan durante un periodo concreto), proporcionándoles una tecnología que puede ser muy útil, por un lado; pero que al mismo tiempo también les desconecta de su entorno más inmediato, creando estímulos que tienen disponibles a todas horas con un solo click y que pueden conllevar en nuestros pequeños dificultades en el aprendizaje, e incluso, en la interacción afectiva.

Esta dependencia queda patente cuando les dosificamos el tiempo del uso del móvil o lo confiscamos temporalmente como castigo, en cuyo caso muchos niños se ponen nerviosos, se angustian y presentan niveles altos de ansiedad, lo que puede derivar en conductas alteradas gravemente, precisando de la asistencia de urgencia en los pequeños.

Por todo ello los expertos recomiendan establecer una serie de normas para el uso del móvil. Por ejemplo, fijar unos límites de gasto mensual y tiempo de uso, apagar el teléfono cuando no se necesite y mentalizar al niño de que el móvil no es un juguete. También es aconsejable que los padres conozcan los dígitos de acceso al móvil, así como que se limiten espacios libres de teléfonos móviles para hacer hincapié en un uso razonable de estos dispositivos

Y recordar que, como en prácticamente todas las facetas, los padres sois el espejo en el que los pequeños se miran día tras día y el baluarte primordial en su educación y aprendizaje, por lo que en este sentido también deberíais ser muy cuidadosos con el uso y el tiempo que le destináis a vuestro teléfono móvil, especialmente delante de vuestros hijos. Hay que predicar con el ejemplo.

Abrígalos en invierno

Ha llegado el frío a la Marina….y de qué forma. Tras el llamado ‘veroño’ los termómetros han bajado de los diez grados y eso lo hemos notado los mayores…y también nuestros peques. Tanto en el interior de nuestras comarcas como en la costa ya notamos este gran cambio de temperatura que nos ha obligado, casi de repente, a buscar en el armario nuestras prendas para el invierno. Las nuestras y las de ellos, claro. Pero, ¿cómo los abrigamos para evitar que se nos constipen? ¿Qué ropa de abrigo les convienen más?

Cuando tenemos bebés una de las tendencias más habituales de los padres es la sobreprotección contra el frío. Intentamos evitar tanto que los niños se resfríen que nos solemos exceder, y a veces de forma exagerada, en la cantidad de ropa que les ponemos encima. Es verdad que los niños necesitan un poco más de calor que los mayores… pero sin necesidad de convertirlos en muñecos ‘Michelín’.

Ahora bien, ¿Cómo saber si tienen mucho o poco frío? Evidentemente midiendo su temperatura. Para ello resulta útil comprobar la temperatura del niño tocando la parte trasera del cuello, ya que en otras partes habituales que solemos tocar, caso de las manos o los pies, suelen estar siempre fríos y no son lo suficientemente indicativos. A todo ello, es importante escuchar sus necesidades y verificar si están calientes o fríos. No vale sólo con nuestra sensación. Y recuerda que, como los mayores, cada niño o bebé también es diferente.

Otra medida necesaria es añadirles o quitarles capas de ropa cuando la temperatura oscile mucho entre un lugar y otro, es decir,  cuando estemos en el interior o en el exterior. Resumiendo: Si entras en una cafetería, tienda de ropa o centro comercial y te quitas el abrigo porque tienes calor, haz lo propio con tu peque. Según cuál sea la temperatura lo mismo no hace falta quitarlo todo, pero al menos deberíamos abrirles el abrigo y quitarles guantes y bufanda si los llevan.

Además de prendas de vestir, los accesorios de invierno (guantes, bufandas…) nos permitirán enfrentarnos a las frías temperaturas con solvencia. Se trata simplemente de abrigarlos más (tal y como hacen en otros países donde están acostumbrados al frío) y hacer vida normal con nuestros niños, si generar ningún tipo de drama ni histeria.

¿Reciben los niños demasiados regalos en Navidad?

Se acerca la Navidad y, con ella, el mayor periodo de consumismo de todo el año. ¿Sabes quienes son los mayores protagonistas? Sí, así es. Nuestros pequeños se llevan la mayor pare de nuestras compras durante las fiestas navideñas. Regalos, ropa, juguetes…ocupan la nómina de los principales gestos de la família durante esas fechas. Y de ello, los grandes beneficiarios son los ninos. Por algo se dice que La Navidad es para los ninos.

 

Distintos estudios revelan que alrededor del 80% de los niños reciben como promedio un total de cinco regalos o más durante estas fechas y que la mayoría recibe 10 veces más de lo que necesitan. Sin embargo, cada vez son más los especialistas que afirman que hacerles demasiados regalos a los niños puede resultar contraproducente. De hecho, demasiados obsequios puede dar pie a una sobreestimulación, haciendo que los pequeños no disfruten cada regalo en particular e incluso que ni siquiera les presten atención a algunos de los presentes.

El exceso de regalos puede conducir incluso a una apatía total, provocando que los niños pierdan la ilusión debido a un exceso de estímulos positivos. Asimismo, se ha apreciado que el exceso de regalos puede incidir de manera negativa en su nivel de tolerancia a la frustración haciendo que quieran tener las cosas inmediatamente, sin reparar en el sacrificio que requiere conseguirlas. De hecho, los expertos aseguran que el exceso de obsequios puede restarle valor al sentido del esfuerzo, la generosidad y la austeridad.

 

Regalos útiles y prácticos

Reiterando todo lo indicado, hay que dejar claro que la solución no radica en hacer que los niños prescindan de los regalos de Navidad sino en obsequiarles menos presentes. Pero, ¿Por dónde cortar? ¿Dónde está límite o podemos poner el freno? La respuesta depende de las características y circunstancias de cada niño, aunque siempre hemos de intentar que sean regalos realmente útiles y que no sean solo flor de un día, sino que puedan ser duraderos y prácticos durante mucho tiempo. Por ello no debemos dejarnos arrastrar por modas pasajeras (es fácil decirlo pero no siempre hacerlo).

Objetos que realmente necesiten (Prendas de vestir, accesorios relacionados con sus aficiones –música, deporte…- o material para el colegio) deben predominar en la lista de regalos, pero también deben combinarse con algunos otros que puedan llenarles de ilusión. Porque la Navidad es ilusión, especialmente para los niños.

¡Cuidado con los andadores!

Los andadores son un instrumento habitual en muchos hogares.  No se trata de poner en duda su utilidad, necesidad o conveniencia, si bien es cierto que hay que ser conscientes también de sus características y posibles riesgos. Y es que, según la Alianza Europea para la Seguridad Infantil, los andadores influyen en un buen número de accidentes domésticos que sufren nuestros hijos. Las estadísticas a nivel europeo dicen que cada año se producen aproximadamente 580 lesiones en niños de entre 0 y 4 años de edad relacionadas con andadores.

Los principales percances son las caídas por las escaleras (ocurre con frecuencia cuando los cuidadores no instalan barreras protectoras en lo alto de las escaleras y pueden causar lesiones considerables en la cabeza), vuelcos (los andadores pueden volcar cuando los niños tratan de cruzar superficies irregulares tales como puertas o alfombras), el contacto con elementos peligrosos (cables eléctricos, cazuelas con agua hirviendo, cortinas u objetos en mesas) o quemaduras (al tocar superficies calientes como las puertas del horno, radiadores, calentadores y chimenea; y/o volcar líquidos calientes como sopas, cafés o aceite caliente).

En resumen, detrás de todos estos riesgos están dos características que convierten a los andadores en elementos potencialmente peligrosos: el aumento de la movilidad/velocidad y la altura elevada que obtiene el niño en un andador.  Por ello, si decidimos comprar un andador, se ha de utilizar de forma segura. Será necesario, entre otras cuestiones, comprar una barrera de seguridad para las escaleras y asegurarse de que está cerrada en todo momento, así como evitar que el niño utilice el andador en la cocina, manteniendo  cazuelas y elementos calientes alejados de los bordes de mesas y encimeras.

Los cables eléctricos también son un foco de riesgo, por lo que habrá que evitar aquellos que cuelguen así como retirar electrodomésticos de fácil acceso. Tampoco es aconsejable que el niño utilice el andador en habitaciones con chimeneas u otros sistemas de calefacción expuestos; y, por supuesto, mantener al pequeño alejado de los baños, piscinas y otras fuentes de agua cuando utilice el andador. Restringir su uso a superficies exclusivamente lisas es también conveniente.

Sin embargo, y por encima de todas, lo más importante es permanecer con el niño cuando utilice este instrumento, ayudándole en caso de que tenga algún problema. Recuerda que: evitando el riesgo, evitamos el peligro.  Es un consejo de Xiquets.net, la guía de las familias de La Marina.

La timidez en los niños

¿Cómo puede superar mi hijo su timidez? ¿Qué hago para que sea más sensible? ¿Cómo evitar que se rían de él? ¿Cómo actúo cuando tiene una rabieta? Éstas y otras muchas cuestiones se plantean cada día en  la vida de los padres, a los que les gustaría conocer cómo actuar y qué decir a sus hijos en cada ocasión durante el proceso educativo. Preguntas a menudo no fáciles de responder y que, en muchos casos, dependen de las circunstancias concretas de cada niño, de cada familia y de cada hogar.

La timidez es un rasgo de la personalidad que está presente en el 15% de los niños menores de seis años. ¿Cómo reconocerla? El niño tímido suele mostrar las siguientes actitudes:

-Intenta evitar a las personas que no le resultan familiares.

-Prefieren estar solos, antes que integrarse en un grupo.

-Si están con otros menores, suelen ser muy callados y poco participativos.

-Se muestran miedosos y recelosos con todo lo que desconocen

Los padres deben estar alerta ante estas señales, con el fin de intentar evitar que estos primeros signos de timidez puedan acrecentarse y derivar más adelante en una dificultad para establecer relaciones sociales

La timidez puede aparecer a partir del primer año del bebé, justo cuando inician sus miedos a la separación de sus padres. En estos casos, es una reacción habitual, una respuesta lógica del pequeño ante lo desconocido. Alrededor de los tres años, se debe enfrentar a un nuevo contexto social: el inicio del periodo escolar. Esta etapa puede acentuar esta conducta retraída hacia las situaciones nuevas.

La importancia de la familia

La familia es el pilar más importante en el que se apoya el menor durante su infancia, de modo que todo lo que ocurre en el hogar puede influir en el desarrollo posterior de su carácter y de sus cualidades, entre ellas ser más o menos extrovertido o inhibido.

 

Un entorno propicio para superar la timidez es aquel donde proporcionan al niño seguridad y estabilidad emocional, tranquilidad y muestras físicas de afecto frecuentes como abrazos o besos.

Por el contrario, la sobreprotección, el estrés de los padres o las conductas poco socializadoras de la familia tendrán un efecto negativo sobre el comportamiento social del pequeño.