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Combatir la ansiedad en la vuelta al cole

08 de Septiembre de 2014
Combatir la ansiedad en la vuelta al cole

La ansiedad que afecta a los niños ante la vuelta al colegio o el inicio del mismo es algo lógico con lo que debemos convivir, aunque también lidiar. Es complicado evitarlo, pues esa misma sensación nos afecta a todos cuando volvemos a la rutina tras un largo periodo vacacional. Para los niños, este cambio es más acusado.

Los psicólogos subrayan que,  para un niño pequeño, tres meses -lo que dura el verano- es un porcentaje muy elevado de su vida, al contrario que para adulto. Y conforme van creciendo, ese porcentaje es menor, pero no es fácil el cambio de la diversión y el ocio al trabajo. Los niños pasan de no tener disciplina al deber de cumplir de nuevo unos horarios y unas normas fijas y establecidas. Por ello, el cambio es costoso.

Una de las claves fundamentales en la que coinciden todos los expertos para hacer el proceso de adaptación más llevadero es la normalización. Es decir, no dramatizar la situación y no prestarle más atención de la que tiene. Y es que la ansiedad por separación es algo normal que ocurre en todo proceso de crianza y afecta tanto a niños como a padres. En suma, todo depende de la importancia que se le dé.

Otro de los factores de los que depende esta adaptación, como señalan los expertos, es la edad que tengan los niños y de si se inician en la escuela por primera vez, o si por el contrario ya son 'veteranos'. En el caso de que sea un niño que va a empezar su andadura escolar, y va a entrar en la educación primaria, el proceso es un tanto más costoso que si ya fuera un niño que ha acudido previamente a una guardería o jardín de infancia, pues en teoría esta nueva rutina supondrá un cambio muy grande en su corta vida al perder durante buena parte a sus padres. Tanto es así que cada vez más centros comienzan antes, con protagonismo compartido de la figura paterna.

Por su parte, el niño ya veterano, que ha acudido al jardín de infancia, se muestra más nervioso, inquieto, inseguro y además se enfrenta a un dilema: el duelo por el final del verano y las ganas por volver a ver a sus amigos. Sin embargo, el proceso de adaptación es más fácil porque enseguida comienzan de nuevo a jugar con sus viejos amigos y a olvidarse de los padres. En este caso el periodo de adaptación suele durar, aproximadamente una semana.