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Pequeños pero grandes falleros

17 de Marzo de 2015
Pequeños pero grandes falleros

Aunque no son tan fotografiadas ni llaman tanto la atención, las fallas infantiles son un ingrediente fundamental de la fiesta. Y lo son porque la fiesta fallera no se puede entender sin la espontaneidad y alegría de los niños,  que constituyen el futuro de la fiesta.  Los pequeños disfrutan tanto o más que los mayores con las labores de la plantà, los pasacalles, las mascletaes y la cremà.

La participación de los niños en la fiesta fallera se remonta a finales del siglo XIX, cuando los más jóvenes construían sus propias fallas con cajas de cartón y muñecos, o simplemente con trastos viejos. Las plantaban en las calles y plazas de la ciudad para quemarlas el día de San José.  Incluso se dice que recorrían las calles pidiendo materiales para su monumento y colaboración económica.  Pero, con el paso del tiempo, y a medida que la fiesta fue regulándose se obligó que cada fueran las fallas adultas quienes tutelaran a las infantiles.

Desde  hace unas décadas las comisiones infantiles se articulan igual que las grandes, es decir, con un presidente, una fallera mayor y una corte de honor. En cuanto a los monumentos, son diseñados y construidos igualmente por un artista fallero, al igual que las fallas grandes. La diferencia, en cambio, es que tienen un tamaño limitado, no debiendo sobrepasar los tres metros ni de ancho ni de largo.  La temática, evidentemente, suele tener relación con aspectos infantiles, predominando los personajes de la televisión, dibujos animados de Disney, magos, hechicheros, animales…aunque los artistas también tocan aspectos relacionados con los cuentos tradicionales, la familia y sus preocupaciones.

Las fallas infantiles suelen atraer mucho por la gran cantidad de pequeños ninots, formas y colores que se amontonan increíblemente en muy poco espacio.  De hecho, no suelen tener la forma alargada de las fallas grandes, sino más bien ocupan una base más o menos circular cargada de una buena cantidad de ninots que le dan un aspecto más denso que el de una falla grande. En cambio, resulta muchas veces complicado leer las críticas tanto por esa misma proliferación de muñecos como por el que poco espacio para disponerlas y el tamaño reducido.