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Cómo bañar a un bebé

Cómo bañar a un bebé

En los primeros meses de vida, y por lo menos hasta que el bebé tenga 8 meses y no se sujete sentado, es aconsejable bañar al bebé en una bañera pequeña y de plástico. Pasada esta etapa, se puede bañar al bebé en la bañera de toda la vida. Hay sillitas, apropiadas para bañeras grandes, que pueden ayudar a los padres a que mantengan a su bebé seguro en la bañera. El paso del bebé a la bañera grande le resultará emocionante, ya que podrá incluso bañarse junto a su mamá o su papá, quienes deben aumentar la vigilancia y las medidas de seguridad a su pequeño.

 

A la hora de bañar a un bebé o a niños, es necesario reunir todo el material necesario y tenerlo siempre al alcance de la mano. Es importante además que la habitación ofrezca una temperatura adecuada (entre 22 y 25 grados) y que no haya corrientes de aire. El agua también debe tener una temperatura que debe oscilar entre 34 y 37 grados centígrados. Antes de empezar a bañar al bebé, hay que comprobar que todo esté preparado.

 

En primer lugar habrá que llenar la bañera lo suficiente para cubrir una parte del cuerpo del bebé. Es aconsejable echar primero el agua fría y luego añadir la caliente poco a poco hasta que sienta que la temperatura es estable, así como comprobar la temperatura con termómetro de baño o bien con el codo.

 

El siguiente paso es desnudar al bebé, limpiarle antes la zona del pañal y meterlo cuidadosamente en la bañera. Jamás debéis poner al bebé de pie en la bañera y tampoco dejarle solo pues necesita sentirse seguro. Para que ello debéis situaros a un lado de la bañera y pasar el brazo por debajo de la espalda del bebé, de modo que la mano alcance su hombro del lado opuesto y permita que la cabeza del bebé descanse en vuestro antebrazo. Sujetarle bien por la axila y no lo soltéis en ningún momento.

 

Para enjabonarle debéis utilizar la mano del otro brazo. Delicadamente, con la ayuda de una esponja o de la propia mano, debéis masajear sus piernas, brazos, cuello, pecho, vientre, axilas y todo el cuerpo, con especial atención a las zonas de pliegues. Y, evidentemente, aclarar.

 

Para dar la vuelta al bebé en la bañera y lavar su espalda y la zona de las nalgas, es conveniente apoyar su pecho sobre el otro brazo y sujetar al bebé con firmeza por las axilas. Y para lavar su cabecita será siempre mejor utilizar un champú especial, suave y de pH neutros, que no provoque escozor si entra en los ojos del pequeño. La cara debe lavarse sin jabón, solo con agua tibia.

 

Igualmente se debe aprovechar el baño del bebé para limpiar sus orejas con un bastoncillo de algodón o una bolita de algodón. Con la ayuda de una gasa humedecida en agua tibia, se puede ir limpiar los pliegues de brazos, piernas y cuello. También se puede aprovechar el baño para cortar las uñas, por lo menos una vez a la semana.

 

¡Importante! Los bebés no deben estar en el agua por más de cinco minutos. Si el baño se alarga, el agua podría empezar a enfriarse. Terminado el baño, sáquelo delicadamente de la bañera y lo envuelva en una toalla con capucha, y antes de empezar a secar su cuerpo, no estaría mal que le dieras un acogedor abrazo.