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¿Cuándo puedo llevar a mi bebé a la piscina?

20 de Julio de 2015
¿Cuándo puedo llevar a mi bebé a la piscina?

Muchas de vosotras estáis esperando que llegue el verano para disfrutar con vuestros hijos en la playa o en la piscina. Sin embargo, ya sabéis que cuando aún son bebés o tienen  pocos meses de vida hay que ser especialmente cuidadosos a fin de extremar las precauciones. Ahora bien, ¿Desde cuándo puede ir el bebé a la piscina?

Los especialistas coinciden en que, hasta los 4 años, los niños no están preparados para aprender a nadar, aunque ello no significa que los bebés no puedan disfrutar en una piscina y beneficiarse de las numerosas ventajas que les aporta el contacto con el agua y la ausencia de gravedad, familiarizándose con este nuevo entorno de manera progresiva. Es la llamada matronatación (o natación para bebés), que también permitirá al pequeño descubrir qué puede hacer con su cuerpo

Aunque la actividad acuática es saludable desde las primeras semanas de vida, podéis hacerlo en la bañera de vuestra propia casa, pues aún será muy pequeño para aprovechar la piscina. De esta forma también conseguiréis que el pequeño continúe con sus costumbres: horas de sueño, tomas de leche, etc. Es recomendable que la temperatura del agua del baño no supere los 34 grados, ya que las piscinas donde lo llevaréis posteriormente suelen estar entre 28 y 32º.

La matronatación se celebra siempre en piscinas cubiertas y climatizadas, a una temperatura del agua que oscila entre los 28 y los 32º C. En cuanto al cloro, no debe estar muy alto para evitar que afecte a los ojos o a la piel, si bien es necesario para que la piscina no se convierta en un foco de infecciones. En cuanto al Ph, siempre debe situarse dentro de los límites normales para los adultos. No obstante, todas las piscinas de este tipo cuentan generalmente con modernos sistemas de depuración. Lo que sí es fundamental es que este tipo de actividad esté siempre controlada por un monitor titulado y con experiencia en este tipo de actividades con niños y bebés.

Os recomendamos que, como máximo, llevéis al bebé dos veces por semana para no saturarlo, y que cada sesión que no exceda de los 30-40 minutos porque pueden cansarse demasiado. En cuanto al equipamiento, pueden llevar una braguita-pañal especial para el agua, si bien no es imprescindible. Eso sí: ¡imprescindible que los padres lleven gafas de bucear para poder disfrutar de la imagen de su bebé dentro del agua! Los tres monitores consultados lo tienen claro: “Es una experiencia única”.

 

¿Y si el bebé tiene miedo al agua?

Es algo normal que el bebé llore el primer día de clase, sobre todo si ya está cerca o supera el primer año de vida, pues es más consciente de lo que ocurre a su alrededor. En este caso hay que intentar calmarlos y dejar que sean ellos quienes guíen a profesor y a los padres sobre qué hacer para que se sientan mejor: realizando un determinado ejercicio, jugando con un material en concreto. Pero no hay que abandonar la actividad porque el bebé demuestre su malestar (sobre todo antes de aclimatarse al agua)

Tras salir de la piscina, es recomendable darle una ducha con o sin jabón y envolverle bien con una toalla o albornoz, para que no pierda su temperatura corporal.