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¿Cómo tengo que abrigar a mi hijo?

19 de Enero de 2015
¿Cómo tengo que abrigar a mi hijo?

Parece que llega el invierno de verdad…y que lo hace para quedarse. Una época en la que se multiplican los constipados y nuestras preocupaciones sobre si nuestros hijos van convenientemente abrigados para no enfermar. Y un periodo en el que regresan preguntas tan comunes como: ¿Hasta qué punto hay que abrigarlos?  ¿Cuántas capas deben llevar encima? ¿Es más importante la bufanda que los guantes? ¿Es verdad que los resfriados se cogen por los pies?

Hay zonas del cuerpo más vulnerables que otras. Según los médicos, manos, pies y orejas son partes especialmente sensibles.  Especial cuidado se ha de tener con las rachas de viento frío, que afectan especialmente al oído. Por ello, un gorro que cubra las orejas o unas orejeras serán necesarios en días ventosos.

Se debe dejar claro que los niños no son más sensibles al frío que los adultos. El termostato de los pequeños es igual que el de los mayores, por lo que sienten el calor o el frío con la misma intensidad que nosotros.  En todo caso al contrario, es decir, al estar siempre activos tienen más facilidad para entrar en calor, a excepción de los bebés menores de un mes, que suelen regular con más dificultad su temperatura, razón por la cual será necesario. Abrigarlos bien para evitar que sufran algún cuadro de hipotermia

Si dudáis entre poner al niño un grueso y pesado forro polar con una camiseta debajo o convertirlo en una especie de cebolla superponiendo prendas, generalmente es conveniente la segunda opción.  Es decir, que el sistema capas suele funcionar porque entre una prenda y otra se crea una mínima película de aire que tiene un carácter aislante”. Además, permitirá al niño ir adaptando su grado de abrigo en función de la temperatura del cine, la casa o el salón del vecino.

¿Y para dormir? No todos los hogares están igual de caldeados pero, aún así, no debemos sobrepasarnos.  Si la habitación no está convenientemente climatizada, mejor abrigarlo convenientemente que acumular muchas mantas encima. Si,  por el contrario,  disponemos de una buena termorregulación, podremos poner al niño un pijama normal y corriente.  Importante: Cuando hay bebés menos de un año la habitación no debe estar a una temperatura superior a 24 grado porque, según alertan los doctores, puede suponer un factor de riesgo para la muerte súbita de los lactantes.


Artículo escrito por Xiquets.net. · Más lecturas de interés, en nuestros Articulos Xiquets - www.xiquets.net