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¡Cuidado con los andadores!

¡Cuidado con los andadores!

¡Cuidado con los andadores!

Los andadores son un instrumento habitual en muchos hogares.  No se trata de poner en duda su utilidad, necesidad o conveniencia, si bien es cierto que hay que ser conscientes también de sus características y posibles riesgos. Y es que, según la Alianza Europea para la Seguridad Infantil, los andadores influyen en un buen número de accidentes domésticos que sufren nuestros hijos. Las estadísticas a nivel europeo dicen que cada año se producen aproximadamente 580 lesiones en niños de entre 0 y 4 años de edad relacionadas con andadores.

Los principales percances son las caídas por las escaleras (ocurre con frecuencia cuando los cuidadores no instalan barreras protectoras en lo alto de las escaleras y pueden causar lesiones considerables en la cabeza), vuelcos (los andadores pueden volcar cuando los niños tratan de cruzar superficies irregulares tales como puertas o alfombras), el contacto con elementos peligrosos (cables eléctricos, cazuelas con agua hirviendo, cortinas u objetos en mesas) o quemaduras (al tocar superficies calientes como las puertas del horno, radiadores, calentadores y chimenea; y/o volcar líquidos calientes como sopas, cafés o aceite caliente).

En resumen, detrás de todos estos riesgos están dos características que convierten a los andadores en elementos potencialmente peligrosos: el aumento de la movilidad/velocidad y la altura elevada que obtiene el niño en un andador.  Por ello, si decidimos comprar un andador, se ha de utilizar de forma segura. Será necesario, entre otras cuestiones, comprar una barrera de seguridad para las escaleras y asegurarse de que está cerrada en todo momento, así como evitar que el niño utilice el andador en la cocina, manteniendo  cazuelas y elementos calientes alejados de los bordes de mesas y encimeras.

Los cables eléctricos también son un foco de riesgo, por lo que habrá que evitar aquellos que cuelguen así como retirar electrodomésticos de fácil acceso. Tampoco es aconsejable que el niño utilice el andador en habitaciones con chimeneas u otros sistemas de calefacción expuestos; y, por supuesto, mantener al pequeño alejado de los baños, piscinas y otras fuentes de agua cuando utilice el andador. Restringir su uso a superficies exclusivamente lisas es también conveniente.  

Sin embargo, y por encima de todas, lo más importante es permanecer con el niño cuando utilice este instrumento, ayudándole en caso de que tenga algún problema. Evitando el riesgo, evitamos el peligro.