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¡Ojo con las meriendas en semana Santa!

Especial Pascua
¡Ojo con las meriendas en semana Santa!

La merienda es una de las comidas habituales y también necesarias en la vida de nuestros hijos.  Aunque muchas veces no se le presta la suficiente atención,  su importancia requiere que los padres estén concienciados sobre cuándo, cómo y qué tipo de alimentos deben tomar los niños, al ser una comida más relajada, heterogénea y que depende en demasiadas ocasiones de las circunstancias o hábitos de cada familia. En Semana Santa, periodo en el que llega el buen tiempo, las vacaciones y los compromisos con familiares y amigos, todavía se ha de prestar más atención a la merienda.

Evidentemente, no debemos renunciar a que nuestros hijos disfruten con la tradicional mona de pascua, el huevo o la tableta de chocolate. Son fechas para ello;  aunque ni conviene abusar ni mucho menos bajar la guardia sobre el tipo de producto. Por ello, no viene de más recordar algunos hábitos y consejos que los expertos subrayan y que solemos olvidar con demasiada asiduidad. Dos reglas básicas:

1. Moderación. Las cantidades a ingerir no deben ser excesivas para evitar el exceso de calorías o anular el hambre para la cena. Se debe cuidar tanto el tipo de alimentos como la ración de los mismos.

2. Digestión. Evita que la merienda interfiera en el proceso de digestión de la comida del mediodía. Debe estar lo suficientemente alejada de la misma y no tomarse demasiado tarde para impedir que niño no tenga hambre a la hora de la cena.

Así pues, ¿Qué debe incluir la merienda?

Básicamente, una buena merienda debe incluir leche o derivados, fruta y cereales, erigiéndose como una buena oportunidad de completar las raciones diarias recomendadas de frutas, cereales y lácteos. La merienda debe incluir alimentos variados y ricos en nutrientes. Es recomendable moderar el consumo de alimentos excesivamente calóricos o ricos en grasas saturadas y azúcares refinados, que pueden resultar perjudiciales si se toman en exceso y pueden ocasionar sobrepeso y obesidad.

Un vaso de leche acompañado con fruta o cereales, pan con chocolate y una piza de fruta; your y frutos secos o un bocadillo de jamón y queso son buenas opciones, y generalmente bastante asequibles para todos.  Para resumiros, hay tres tipos de productos que deben aparecer en cualquier merienda:

1. Cereales (Pan, galletas, cereales en copos…).Ofrecen al niño la energía necesaria para el buen funcionamiento de sus músculos y de su cerebro.

2. Productos lácteos. Un vaso de leche (con o sin chocolate en polvo), un yogur natural o de frutas, o un trozo de queso son alimentos ricos en calcio y en proteínas necesarios para su crecimiento.

3. Fruta. Una pieza de fruta o un zumo natural de frutas contiene fibra y la cantidad de vitamina C necesaria para reponer su sistema inmunológico, y el agua que necesita para calmar la sed.

Por el contrario, los expertos aconsejan que se eviten algunas conductas,  cómo ofrecer al niño un paquete de galletas para calmar el hambre; permitir que llene su tripa con patatas fritas, cacahuetes, dulces, etc;  pensar que con un bollo  el niño estará alimentado; sustituir los zumos de frutas (porque al niño no le gusta) por bebidas gaseosas; y, una demasiado corriente y que no solemos evitar al no darle importancia: Permitir que el niño meriende viendo la televisión o delante del ordenador.  Esto último le distraerá y creará un mal hábito de cara al futuro.