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Pasear con tu bebé (II)

Pasear con tu bebé (II)

En el anterior artículo os comentábamos la importancia y beneficios que tienen los paseos para los bebés. En cuanto a la duración del mismo, se irá incrementando con el transcurso de los días y de acuerdo con la disposición de energías y tiempo para el paseo que tenga la mamá. Un bebé de alrededor de tres meses, probablemente haga varios paseos cortos diarios y algún otro más largo. A esta edad, cuando ya están mucho más tiempo despiertos, las oportunidades de aprendizaje se incrementan.
Después del sexto mes, los bebés se interesan mucho más por su entorno y pronto comienzan a demostrar cada vez más sus preferencias en el momento del paseo. A partir del año, los niños piden bajar del cochecito y gatear libremente. En ese periodo, el paseo ya se habrá prolongado pudiendo llegar incluso hasta la hora y media de duración. Incluso, es lógico que se lleven a cabo dos paseos diarios largos, uno por la mañana y otro por la tarde, siendo posible llevarlo a  cualquier lugar -salvo que esté enfermo, por supuesto-, desde ir de compras hasta encuentros y reuniones con más personas.
Algunas pautas a tener en cuenta:
Pasear al bebé es bueno y hasta aconsejable. Aún así, habrá que tener en cuenta una serie de pautas para evitar sustos, siempre velando por la seguridad del niño:
Tocar al bebé: No es conveniente que pase por las manos de todo el mundo. Hay que ser especialmente cuidadoso con otros niños, por ejemplo, ya que sus manos lo tocan todo y pueden transmitirle fácilmente gérmenes o microbios. Si lo hacen, a poder ser con las manos bien limpias antes de cogerlo y alzarlo.  Al hilo con ello, conviene no exponer al hijo a personas que puedan tener alguna enfermedad contagiosa (por ejemplo, en la sala de espera de un consultorio médico donde puede haber gente enferma).
El cochecito: Puede ser bueno colocar el techo al cochecito para prevenir que cualquier objeto caiga en él y moleste al bebé. Ello no quita la conveniencia de evitar lugares donde haya niños jugando para evitar que puedan lanzar accidentalmente cualquier elemento que pueda perjudicar al bebé.
El clima: Salvo que el tiempo esté tormentoso, que nieve o haga frío polar, el bebé puede salir con todo tipo de clima, pero adecuadamente arropado. Es recomendable llevar una manta extra, una protección plástica para el cochecito por si una lluvia repentina los sorprende o se levanta viento, y evitar las temperaturas extremas: si la mamá está sufriendo mucho frío o mucho calor, seguramente el bebé, también. Hay que evitar la exposición a los rayos directos del sol, aunque haga buen tiempo; y usar un protector solar adecuado, ya que la piel de los bebés es muy delicada. Conviene siempre consultar al pediatra para que autorice el uso de cremas.
Circulación: Aunque parezca de lógica, hay detalles que debemos cuidar mucho. Por ejemplo, no colocar el cochecito por delante al asomarnos, en caso de que haya algo que nos obstruya la visión; tener precaución con la salida de vehículos de los garajes y, por supuesto, cruzar siempre por semáforos y pasos de peatones, con el suficiente tiempo de antelación. Los bebés -de toda edad y los niños aunque ya se sienten- siempre deben ir en el cochecito sujetos con el cinturón de seguridad.