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¿Que sabemos de los Magos de Oriente?

¿Que sabemos de los Magos de Oriente?

Mucho se habla de ellos, pero poco se conoce realmente sobre su origen, procedencia y existencia. Mágicos, pero misteriosos; bondadosos pero desconocidos. ¿Cuántos eran realmente? ¿Cómo eran? ¿Quiénes fueron realmente Los Magos de Oriente?
No cabe duda de su origen bíblico y posiblemente histórico. Se trata de personajes citados en la Biblia, concretamente en el Nuevo Testamento.  Pero los Evangelios solo hablan de “magos”, en ninguna parte se indican sus nombres, ni que fuesen reyes. Según la creencia católica, estos magos eran representantes de religiones “paganas” de pueblos vecinos, que los Evangelios ven como las primicias de las naciones que aceptarán la religión católica.
El caso es que la tradición cuenta que vinieron de Oriente, en número de tres, que iban guiándose por una estrella que les condujo hasta Belén.  De hecho, San Mateo deja entrever que eran astrónomos que conocían con precisión el movimiento de las constelaciones. Antes de llegar, en la ciudad de Jerusalén, encontraron al gobernador Herodes El Grande, quien astutamente les conminó a que, de regreso, hablaran con él para explicarle el sitio exacto donde se encontraba dicho niño para, supuestamente, poder acudir también a adorarle. (En realidad, lo que quería era darle muerte).
Tras buscar y encontrar al niño en un pesebre, en la ciudad  de Belén, le adoraron, ofreciendo oro (presente conferido a los reyes), incienso (empleado en el culto a Dios) y mirra (un compuesto embalsamador para los muertos). La historia sigue contando cómo un ángel se apareció a los tres Reyes Magos y les advirtió del peligro que corría Jesús si ellos obedecían el deseo de Herodes. Así pues, no volvieron por el mismo sitio. Lleno de ira, Herocles ordenó matar a los niños menores de dos años. Pero para entonces, José ya había sido avisado en sueños y huyó a Egipto con su familia.
Parece ser que por el hecho de que el relato evangélico indicara que trajeron tres dones (oro, incienso y mirra), se dio por sentado que eran tres los personajes que los traían. Aunque también en algún momento las distintas tradiciones han señalado que eran dos, cuatro, siete y hasta doce. El caso es que, progresivamente, la tradición popular ha ido añadiendo otros detalles a modo de simbología: se les ha hecho representantes de las tres razas conocidas en la antigüedad y representantes de las tres edades del hombre.