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Y ante la separación o el divorcio?¿Cómo actuar con ellos?

02 de Octubre de 2013
Y ante la separación o el divorcio?¿Cómo actuar con ellos?

Las separaciones y divorcios están a la orden del día. Los problemas de pareja se anteponen muchas veces al cuidado y educación de los niños, olvidando los problemas y, sobretodo, las consecuencias que la ruptura puede ocasionar en ellos. Alguna vez os habéis puesto pensar qué es lo que piensan ellos al respecto?

Los hijos están en todo. Cierto que no muchas veces no pueden comprender lo que sucede o afecta a los adultos, aunque sí tienen la misma lógica que nosotros. Es decir, que también observan, perciben y sienten. Por consiguiente, no hay que olvidar que cualquier tipo de conducta que nos afecte también puede afectarles a ellos, cuando ni se lo merecen ni tienen la culpa de nuestros problemas.

La separación no es algo para celebrar y tampoco se resuelve de la noche a la mañana. A veces la transición necesita de tiempo,  meses. Durante ese intervalo natural hay que ser conscientes también de lo que los niños están sintiendo. Escucharles, observarles y regalarles una sonrisa o un momento de comprensión y cariño será fundamental, aún cuando nuestro estado de ánimo nos lo ponga muy complicado.  

De vital importancia será no discutir ante los hijos.  A pesar de lo difícil que se torne el problema, hay que mantener la compostura y pensar en cómo puede afectarles a ellos. Es conveniente que los niños no presencien las discusiones, ni siquiera cuando parezca que están jugando o permanecen distraídos viendo la tele o en el ordenador. Son mucho más receptivos de lo que nos podemos imaginar.  La explicación de lo que sucede también es un momento delicado. Se debe acometer con naturalidad, sin dramatismos pero tampoco sin engaños ni manteniendo falsas apariencias. Hay que explicarles las cosas con delicadeza pero con una claridad meridiana.

 Las separaciones nunca son fáciles pero a veces son necesarias. La clave está en saber atravesar esta etapa lo más sanamente posible para no afectar a los más ignorados y quienes sueles salir más lastimados, los niños.