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La radiación solar y sus mitos II

La radiación solar y sus mitos II

Como bien señalábamos en un primer artículo sobre los mitos de la protección solar, en verano conviene tener muy presente cuál es la realidad que afecta este tema para aclarar conceptos, evitar confusiones y, por qué no, desmontar algunos mitos. En este caso, indicaremos algunas cuestiones que sí son verdaderas, contrariamente a los de nuestra primera entrega, y que pueden afectar en especial a grupos con mayor riesgo como son los niños y las personas de mayor edad, a priori con una piel y una salud más vulnerable.

Por ejemplo,  conviene evitar el sol en verano entre las 12 y las 17 horas, que es cuando la radiación solar es más fuerte. Una recomendación que afecta a toda la familia, con independencia de la edad, pues tomar el sol demasiado tiempo, en especial en esta franja horaria, puede afectar por igual a la piel aumentado el riesgo de quemarse o incluso desarrollar cáncer. También hay que considerar que la radiación UV no sólo afecta a la piel, sino también a los ojos, pudiendo facilitar la aparición de cataratas; aunque puestos a especificar, no es menos cierto que la gente pelirroja o con piel clara suele ser el grupo de población más sensible a la radiación solar.

Lo mismo ocurre con los niños, pues constituyen el sector más vulnerable si sólo nos atenemos a la edad, debido a los efectos acumulativos de sus posibles quemaduras.  Sólo hay que tocar la piel de un niño para comprobar la diferencia en el tacto y en el color de su pigmentación. El tamaño y longitud de las sombras que podamos encontrar también es un buen indicador de la fuerza del sol. De hecho, si las sombras que vemos son por lo general cortas deberemos llevar más precaución pues, por lógica, la elevación del sol es más alta y su radiación, más intensa. Sin embargo, no hay que olvidar que más allá de solares, gafas o gorras, la protección más económica y efectiva es colocarse a la sombra, pues evita la radiación directa, aunque no la difusa, de la que igualmente deberemos protegernos para mayor tranquilidad.