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El «por qué» de los niños.

El «por qué» de los niños.

Los niños no son filósofos, y afirmar que los filósofos son como niños tampoco es cierto, pero de ambas afirmaciones parciales podemos hacer un artículo interesante. Verán.

«¿Por qué las personas lloran?», por ejemplo, no es más que una pregunta, pero si la formula un niño encierra bastantes verdades. La primera: que la curiosidad es buena; la segunda: que desde la tierna infancia nos quedan muchas cosas por saber, y esto no va a cambiar demasiado.

Las preguntas nos ayudan a formarnos, a crecer con un sistema que nos enseñe cómo pensar y mediante el que saber cómo comportarnos en sociedad. Vamos, que lo importante no son las respuestas, que un día son verdad y al siguiente necesitan ser matizadas. Necesitamos criterio, y este solo se forma con un método.

Y el método en que estamos pensando es el método filosófico (¡qué casualidad!). Por supuesto no sirve de nada memorizar ciertos autores y relacionarlos con ciertas frases que dijeron (del «mito de la caverna» de Platón al «imperativo categórico» de Kant en un par de clases). Es el quehacer filosófico el que cuenta. Y ojo, cuenta a cualquier edad: de hecho Matthew Lipman organizó un instituto inspirado en el acto de filosofar, apto para niños desde los tres hasta los dieciocho años.

Por ejemplo tenemos el caso que recoge Jorge Sánchez:

Tras realizar un taller de filosofía para niños en la Biblioteca Pública Torrente Ballester, una niña que asistió proponía a sus padres, ya en el ámbito familiar, un juego que había aprendido. No era más que plantear una pregunta banal (¿Por qué llueve?; ¿por qué caen las hojas de los árboles?) y formular hipótesis. Entonces se volví a formular otra pregunta relacionada, profundizando en el tema y tratando de discurrir “sin guión”.

Es un ejercicio  simple que puede servir como iniciación al pensamiento crítico y al razonamiento elemental, que es lo que se busca.

Por supuesto esto se tiene que dar dentro de un clima de diálogo donde se acepte pensar en temas “tabú” o simplemente poco habituales. Es lo que conllevan las preguntas, que hablan de lo que está por venir.

 

Imagen de cabecera: Flickr.