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Hay tiempo para todo (II)

Hay tiempo para todo (II)

En esta segunda parte (aquí la primera) vamos a fijarnos en cinco actividades en que se dividir el tiempo de nuestros hijos:

 

El momento de la comida: horario, lugar...

El aseo: horario del baño, cepillado de dientes…

Juegos: tipos y duración.

Estudio: el tiempo dedicado en las actividades escolares.

Descanso: toda rutina debe tener en cuenta momentos de relax.

 

El punto deseable al que llegar con las comidas es que no haya rabietas ni tensiones. De no cumplir con el horario el niño puede tener hambre y querrá comer a deshoras: es conveniente ser flexibles pero solo hasta cierto punto. Además, el sitio donde comer puede dar lugar a hábitos poco respetuosos o que se salen de lo convencional, hay que fijar las reglas desde el principio.  

Los momentos de aseo, dentro de la higiene personal, siempre van a acompañar a la persona. Si les damos a estas acciones la importancia precisa y somos constantes en su disciplina terminarán haciendo estos pequeños deberes, como lavarse las manos después de usar el baño y cepillarse los dientes bien, de forma independiente. Es más, adquirirán la consciencia de lo importante que es la limpieza en términos de salud (aquí hablamos de la limpieza bucal: http://www.xiquets.net/articulo.php?id=44&art=la-enfermedad-mas-facil-de-prevenir).

.En cuanto al entretenimiento, conviene limitar el tiempo en función del enriquecimiento que aportan. Como veis partimos del punto de que todo juego ha de ser un estímulo que enriquezca su educación. Establecer condicionantes («hasta que no hagas los deberes no juegas un rato») se recomienda en casos puntuales, ya que, como veremos, las tareas tendrán su hueco en el horario.

El tiempo para las tareas nos parece algo de necesidad muy personal: cada niño tiene su método que los padres debemos conocer. Porque hay que tener una forma de estudiar, y de organizar las materias que se estudian en casa, con respecto a las que se dan en clase. Una vez más, siempre a la misma hora ayuda.

El descanso, aparte de las consabidas horas de sueño, viene en forma de fin de semana. Son dos días pero se pasan volando: una buena simplificación de lo que irán viendo a medida que crezcan. Si conseguimos un horario que haga que el lunes lleguen descansados y sin trabajo acumulado la rutina sale a la perfección.