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El uso de los videojuegos en verano

El uso de los videojuegos en verano


Las videoconsolas forman parte ya del equipamiento de gran parte de los hogares españoles y tienen a los niños como principales usuarios.


En verano, al estar de vacaciones y disponer de más tiempo libre, el uso de videojuegos en ordenadores, consolas o tabletas se dispara, lo que conviene controlar para evitar que no se convierta en una obsesión o dependencia.  No olvidéis que si el tiempo dedicado a las máquinas es excesivo, o los contenidos de los juegos no son adecuados a la edad del pequeño, pueden aparecer problemas de atención, crearse adicción y dependencia de los dispositivos o producirse el aislamiento social del menor ante su desinterés por participar en otras actividades con los amigos.


Para llevar a cabo este control del uso de videojuegos es importante marcar los horarios de uso y respetarlos. No se trata de prohibir a los niños jugar a la consola o la tableta, sino de conseguir que estas no se conviertan en su único entretenimiento. También puede ser importante eliminar la compra de videojuegos e incluso de nuevos dispositivos, y cuando hay que premiar o celebrar algo con el pequeño, optar por otros regalos alternativos.


Todo ello carecerá de efectividad si no ofrecemos actividades alternativas en casa para evitar que el pequeño se aburra y acabe recurriendo a la diversión de siempre, aquello que tiene más fácil y que puede hacer sólo: el videojuego.  En caso de que el niño, por distintas circunstancias, deba permanecer en casa, se le pueden proponer actividades lúdicas más tranquilas como leer o leerle un cuento en el caso de los más pequeños, dibujar, hacer un puzle y otros juegos de mesa.

Es importante animarle y hacerle entender que estas actividades pueden ser igual o más divertidas que jugar con su máquina.


Y si no éste el caso, será bueno programar salidas al aire libre. El verano es la época idónea para planificar numerosas salidas y excursiones, con el fin de que los niños disfruten y se diviertan al aire libre. Una jornada de playa o de piscina, un paseo por el campo o la montaña, unos días de campamento o una educativa visita a un museo son algunas de las alternativas de ocio que ayudarán a que el pequeño se olvide por unas horas de sus juegos digitales y aprenda a apreciar otras actividades lúdicas.