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Potitos y papillas industriales. Consejos.

Potitos y papillas industriales. Consejos.

Los potitos y papillas industriales son uno de los productos más demandados por las familias. Se venden tanto en supermercados como en farmacias, aunque, en muchas veces, la cantidad de marcas y variedades diferentes pueden despistar a los padres. Aquí os dejamos algunas recomendaciones que os pueden servir para escoger el tarrito adecuado:

-Mirar “letra pequeña” de los envases para detectar ingredientes que ocasionalmente pueden provocar alergias o intolerancias. Con el gluten no hay problema porque la ley obliga a los fabricantes a anunciarlo en los productos para menores de seis meses, pero ojo con la lactosa (presente en algunos potitos de verduras), con frutas como la piña, el melocotón o el albaricoque, con la soja (en forma de lecitina) o con el apio.

-La etiqueta debe detallar los ingredientes con los que está hecho el puré (en orden decreciente, según la cantidad en la que se encuentren en el producto). Esto es muy útil para detectar los alimentos que el peque nunca ha tomado y dárselos con precaución (recordemos que los alimentos se introducen de uno en uno, en pequeñas cantidades y dejando pasar al menos una semana entre uno y otro).  Hay tarritos que vienen enriquecidos con hierro y otros micronutrientes. En realidad, si el niño no tiene carencias alimenticias y el pediatra no nos lo ha aconsejado, no hay por qué elegirlos.

-Comprobar que el tarro no está manchado, que la fecha de caducidad es la correcta y que al pasar el pulgar por la tapa, se nota una depresión circular en el centro de la misma. Eso indica que el precinto está intacto. 

-Normalmente, los tarritos de fruta se comen a temperatura ambiente, mientras que los de verduras, carne y pescado están más buenos templados. 

-Para prepararlos: Lo mejor es calentarlos diez minutos al baño maría o en el calienta biberones. Si la única opción es el microondas hay que tener cuidado, ya que estos aparatos calientan los alimentos de forma desigual y el bebé se puede quemar. Al sacar el tarrito, hay que remover bien el contenido y probarlo antes.

-Cuántos menos azúcares añadidos y sal tengan los potitos, mejor.
Y, ¡Ojo! Nunca se debe añadir sal o azúcar, porque los niños se acostumbran a sabores fuertes que les pueden hacer rechazar otros alimentos.  Además, un exceso de sal puede provocarles problemas de riñón (por el sodio) y el azúcar contribuye al desarrollo de caries.

-Una vez abiertos, la mayoría de los potitos se conservan 24 horas en el frigorífico, pero sobre todo en verano, algunos especialistas aconsejan desecharlos en el día si el bebé no se lo ha tomado entero.